El movimiento pro amnistía hizo pública el pasado lunes la convocatoria de la manifestación que organizan anualmente «desde los años 70 en solidaridad con los presos políticos», y que se ha convertido «en una parte del día de las regatas», afirmaron.
La salida de la marcha estaba prevista a las 13.30 horas desde el Boulevard donostiarra. «Los incidentes ocurridos durante la celebración de la primera jornada de las regatas -un ertzaina herido-, los ocurridos igualmente en ediciones anteriores -el año pasado se quemaron la casa del pueblo del PSE en el barrio de Intxaurrondo, un autobús urbano y varios contenedores, no durante la marcha pero sí antes y después-, así como la coincidencia de la manifestación con la gran afluencia de personas, con el consiguiente peligro para su seguridad», fueron los argumentos esgrimidos por Interior para decretar la prohibición.
Los convocantes respondieron al veto asegurando que «quiera o no el PNV, la gente se sumará» a la marcha, al tiempo que pidieron al lehendakari y a Balza que «dejen en paz» la protesta y no envíen a «ertzainas armados» a «hostigar» a los asistentes. El PP, por su parte, respaldó la prohibición y pidió que «no se negocie» con los organizadores «un acto alternativo».






