
Los resultados de la operación, que revela una situación de extrema gravedad para los servicios de inteligencia daneses (PET), han trastornado a la nación nórdica. Jacob Sharf, jefe del Cuerpo de Inteligencia, en una conferencia de prensa celebrada a mediodía de ayer en Copenhague, afirmó que se llevó a cabo la redada contra los militantes islamistas después de haber establecido un cerco a los sospechosos «para evitar un ataque terrorista». Además, destacó la «coordinación ejemplar con el cuerpo de bomberos y expertos en explosivos».
Aunque Sharf aseguró que «todos los detenidos tienen contactos internacionales con los líderes de Al-Qaida», no quiso revelar dónde hubiera ocurrido el previsible atentado. Únicamente dijo que trabaja de forma intensa con sus colegas europeos y que estaba convencido de que Al-Qaida, «más activa que nunca, y fiel a su escalada de crueldad, prepara un atentado».
Los arrestados, según la Policía danesa, son todos radicales islamistas procedentes de Afganistán, Pakistán, Somalia y Turquía. Con todo, seis de ellos tienen nacionalidad danesa y los demás son residentes en el país. Los dos militantes que son considerados los cabecillas de la célula pasarán a disposición judicial.
Sharf no quiso especular con la posibilidad de que la motivación de las actividades ilegales de los detenidos tenga relación con las caricaturas de Mahoma publicadas en septiembre de 2005 en el Jyllands Posten (www.jp.dk), o con la presencia de las tropas danesas en Irán y Afganistán.
Por su parte, la ministra de Justicia, Lene Espersen, calificó lo ocurrido como «muy inquietante». Afirma en un comunicado que hay que tomar muy en serio las sospechas del Cuerpo de Inteligencia y que en la actualidad hay en Dinamarca células terroristas islámicas preparadas a atentar. En su calidad de ministra de Justicia, Espersen decidirá si todos los arrestados responderán de sus actos ante un tribunal.
Varios antecedentes
La Policía secreta danesa detuvo en octubre de 2005 en la localidad de Glosterup a 27 personas sospechosas de ser militantes islamistas. Uno de ellos cumple una condena de siete años. En septiembre del año pasado otras siete personas fueron arrestadas en Odense acusadas de haber fabricado bombas con el explosivo TATP. Hoy, precisamente, comienza el juicio contre ellos. Un individuo natural de Marruecos, que había obtenido la nacionalidad danesa, también cumple una condena de tres años y medio de prisión por repartir propaganda terrorista con escenas de ejecuciones de occidentales y frases de Osama bin Laden exhortando al pueblo a «luchar hasta la muerte contra el enemigo con lanzas y dinero».






