En el documento, la asociación empresarial solicita al Gobierno foral y a las Juntas Generales que se logren acuerdos para que el Territorio cuente con un Impuesto de Sociedades del 28%, «armonizado con el resto de territorios históricos». También pide que sea considerada pequeña empresa la que facture menos de diez millones de euros, como recomienda la UE, frente al criterio vigente de seis millones.
Pese a las críticas, la patronal también reconoce que la reforma que se pretende aplicar tiene «elementos positivos» para la Innovación, la Empresa Familiar, el Medio Ambiente y la Prevención de Riesgos.
Según Adegi, el nuevo tipo de gravamen general del 30% y del 24% para las pequeñas empresas, aunque supone una bajada en la dirección del resto de los países de Europa, es «muy insuficiente y contrasta notablemente con el 24% de media de los países de la UE, con el 20% de los países de la ampliación y con el 15% de Alemania, además de ser superior al 28%» de Álava y Vizcaya.
Además considera que «no es admisible» desde una perspectiva empresarial la ruptura de la unidad fiscal, que supone «una clara discriminación» para las empresas guipuzcoanas».
Por su parte, la Cámara de Comercio de Guipúzcoa señaló que «todo lo que no sea armonización con los otros territorios genera varios problemas», por lo que reclamó un tratamiento de la política fiscal como elemento de competitividad y, por tanto, lejos del «debate estéril».






