
El pívot de la selección española, Pau Gasol (i) es defendido por el ala-pívot de Croacia Nicola Prkcacin (d). /EFE
La selección española ha perdido hoy su primer partido después de 28 invicta ante Croacia (85-84) y también le ha cedido el primer puesto del grupo B. Los de Pepu notaron cierto atasco durante todo el encuentro y lo ha aprovechado la joven selección balcánica para ganar gracias a un triple de Marko Tomas. En la última posesión, los árbitros no pitaron falta a Rudy Fernández cuando entraba a canasta.
Gasol sabe que es una pieza fundamental y que, hasta que Garbajosa se ponga a la misma intensidad que el resto, el equipo le necesita un poco más. El jugador de Memphis sabe medir muy bien el esfuerzo, dosificarse cada noche y, sobre todo, tiene una gran solidaridad para repartir protagonismo entre sus compañeros si ve que él puede bajar el pistón. Ahora bien, también sabe convertirse en un torbellino si es necesario. A Croacia le endosó diecinueve puntos en el primer tiempo. Y no es sólo eso. Pero en un Europeo nadie regala ni agua.
Crocia se cobró venganza de los cuartos en 2005
El exigente encuentro contra Letonia ha metido a la selección española de lleno en la dinámica natural de una cita continental. La cumbre europea obliga a pelear cada segundo de cada partido y España ya se ha subido las mangas. Contra Croacia también le tocó aplicarse a pleno pulmón y lo hizo con absoluta naturalidad. Luego, le faltó esa chispa de fortuna que decanta los finales apretados.
El técnico del cuadro ex yugoslavo, Jasmin Repesa, dibujó un partido basado en la velocidad y el tiro exterior y las dos selecciones jugaron a pecho descubierto en el triple, en defensa y en el cinco para cinco. Croacia, que se dio cumplida revancha de la eliminación en los cuartos de final del Europeo 2005, trabajó mucho para abortar las salidas en transición de España y plantear así un partido lento, de posesiones más espesas y ataques posicionales delante de los dos aros. Eso fue lo que España tuvo que asimilar contra Letonia y a lo que tuvo que jugar frente a los herederos del mítico Drazen Petrovic.
Veintiséis minutos más tarde del salto inicial el marcador concedía un ligero margen a España (56-58), cuya máxima ventaja había reflejado doce puntos después de un triple de Garbajosa (28-40 m.16). De la suerte de este asalto dependía la clasificación final del Grupo B. El triunfo balcánico ha desplazado a España al segundo puesto, ha clasificado a Portugal y ha eliminado a Letonia. Por tanto, no podían esperarse concesiones de ningún tipo desde el lado visitante, al que un triple y dos tiros libres de Marko Popovic colocaron por delante al final del tercer periodo (65-61). La receta del músculo le daba réditos al bloque arlequinado.
La gran actuación de Gasol no fue suficiente
Gasol era preciso en la cancha de nuevo. La lucha de las torres balcánicas estaba siendo un dolor de cabeza para los anfitriones. Aquejados también de cierta ansiedad ofensiva, cortos de paciencia para soltar un pase más y sometidos a una situación numérica olvidada hace tiempo. El ala-pívot de Memphis regresó y Garbajosa levantó al publico de sus asientos por medio de un triple muy lejano, de NBA, para convertir San Pablo en un volcán (77-76). Vale el precio del seguro que le ha permitido jugar y el de otros diez como ese.
Con él en cancha las cosas son muy distintas. El madrileño fue la lleva que abrió el interior de la zona croata y despejó el camino de la victoria (77-78 m.37 con dos libres de Rudy Fernández).
Apareció sobre el parqué y los brazos de sus compañeros se alargaron por encima del bosque de bíceps croatas, la fluidez volvió al ataque y 'la roja' soltó amarras. Rudy Fernández sacó un golpe al mentón en el siguiente ataque (77-81 m.38) y España empezó a pensar en una nueva victoria. La tenacidad de Croacia y el acierto de Marko Tomas lo impidieron pero, por fortuna para la selección española, el disgusto sólo supone un traspiés.