Según la comunicación enviada por las dos empresas españolas a la CNMV, Sonatrach retomará en exclusiva el control de las operaciones que, al tratarse de un proyecto integrado, se extienden tanto a las fases de exploración y producción de gas natural como a las de licuefacción y comercialización. Tanto Repsol como Gas Natural señalan que la medida adoptada por la compañía magrebí está «en línea con la decisión política manifestada en los últimos meses por las autoridades argelinas». De hecho, fue el ministro de Energía, Chakid Jelil, quién insistió para que se diera este paso. Fuentes del sector recalcan el signo político de la rescisión del contrato, aunque apuntan a que Argelia aludirá intereses financieros para explicar esta decisión.
Las empresas españolas lamentan y rechazan la medida de Sonatrach de «apropiarse de forma ilegítima» del proyecto. Por tanto, anuncian que harán valer sus derechos en el procedimiento arbitral internacional que, de acuerdo con el contrato, decidirá sobre la validez de la decisión y sobre los «daños y perjuicios causados» a las empresas españolas.
Duración de 30 años
El 17 de noviembre de 2004, Repsol y Gas Natural se adjudicaron un proyecto para explorar, producir y comercializar gas natural licuado (GNL) en el este de Argelia. El pacto tenía una duración de 30 años, y contemplaba la construcción de una planta de licuefacción de gas natural, en un plazo de 54 meses, cerca de El Djedid.
La idea era que el gas fuera comercializado por una sociedad participada por Repsol (48%), Gas Natural (32%) y Sonatrach (20%). En los últimos meses, Argel ha expresado sus quejas «por el retraso» en la realización del proyecto y amenazó con pedir compensaciones a las empresas españolas.






