
EN DETALLE
Fuentes del PNV señalaron ayer que este partido prefería «cumplir el acuerdo institucional» alcanzado antes del verano en el seno del Órgano de Coordinación Tributaria, mantener el tipo del Impuesto en el 28% y preservar así como un valor prioritario la uniformidad fiscal en Euskadi. La oposición de EA a aceptar un tipo por debajo del 30% y la necesidad de encontrar una tercera fuerza política aliada para aprobar la reforma fiscal -PNV y EA no cuentan con los votos suficientes en las Juntas de Guipúzcoa para actuar en solitario-, les ha obligado a aceptar, aunque a regañadientes, una reforma con la que no están a gusto. «No hacer nada -apuntaron las mismas fuentes nacionalistas- nos hubiese llevado a una situación aún peor. Tampoco hubiese existido armonización fiscal y las empresas guipuzcoanas estarían condenadas a pagar con un tipo de gravamen del 32,6%».
La estrategia de comunicación que ha preparado la Diputación guipuzcoana pretende minimizar la polémica, al insistir en que el tipo de gravamen será distinto pero las empresas guipuzcoanas no se verán perjudicadas, gracias a un aumento de las deducciones y también a la ampliación del colectivo que se podrá acoger al tipo reducido del 24%.
Extrañeza del PSE
Por otra parte, el secretario general del PSE de Guipúzcoa, Miguel Buen, aseguró ayer que su formación «no garantiza» un respaldo al tipo del 30%, si bien se mostró favorable a estudiarlo en el caso de que se incrementen las deducciones, en especial a la inversión y a la generación de empleo. Buen, que se entrevistó ayer con el diputado general, Markel Olano, mostró su extrañeza por el hecho de que PNV y EA no hayan sido capaces de anunciar un acuerdo antes de la celebración del consejo de gobierno foral, que se reunirá en la mañana de hoy.
Las líneas generales de la reforma han sido duramente criticadas por la patronal guipuzcoana Adegi, la Cámara de Comercio de este territorio así como por el Círculo de Empresarios, no tanto por el detalle del Impuesto sino por el hecho de que rompe una unidad tributaria en el seno de la comunidad autónoma y abre nuevos frentes. En concreto, si la Diputación guipuzcoana aprueba hoy ese 30% se habrá saltado a la torera, nada menos, una ley del Parlamento vasco que establece la «uniformidad» de los elementos esenciales de la fiscalidad vascas, entre los que figura el tipo de gravamen. La ruptura de esa «uniformidad» abrirá también el debate sobre las competencias de armonización fiscal que tiene la cámara de Vitoria.






