
El ala pívot español Pau Gasol (i) intenta avanzar hacia canasta ante la defensa del ala pívot Uvis Helmanis, de Letonia. /EFE
La selección española ha tenido que demostrar hoy que posee fortaleza mental y amplitud de recursos para doblegar a una correosa Letonia por 93-77. Los de Pepu Hernández tuvieron que crecerse ante la férrea defensa letona y en el segundo tiempo pudieron alejarse en el marcador y certificar su segunda victoria en el Eurobasket, lo que les da el pase a la siguiente. Además, Rusia, Lituania, Francia, Alemania y Grecia han presentado también sus credenciales para llegar lejos en el campeonato.
Nada será un camino de rosas para los campeones. El segundo asalto del campeonato ante los letones dejó claro que el baloncesto del Viejo Continente goza de buena salud, que hay muchos equipos con gran potencial y que la medalla de oro exige mucho esfuerzo, mucho sufrimiento y mucha fortaleza mental. Precisamente la dureza psicológica de un hombre instalado en el olimpo de la canasta y enfundado en la camiseta de la 'eñemanía' impidió que Letonia, una selección más que capaz y bien dotada para el lanzamiento de larga distancia, cortase la racha de victorias del equipo dirigido por José Vicente Hernández: Pau Gasol.
Bonito cara a cara entre Gasol y Biedrins
El ala-pívot de los Memphis Grizzlies ha desarrollado una habilidad natural para medir los tiempos, para dosificar fuerzas y para interpretar los momentos en los que debe desplegar su talla como jugador de baloncesto, porque Gasol juega al baloncesto de auténtico lujo.
Letonia dispone de un hombre de parecidas características, Andris Biedrins, y ambos sacaron a relucir la clase de su juego en algunos cara a cara que sólo están al alcance de los mejores. El letón se mostró letal cerca del aro, igual que Pau, que con dieciséis puntos en la primera parte hizo posible que la selección española dominará en el marcador al alcanzar el descanso (41-36). El ala-pívot de Memphis estableció una conexión altamente productiva con otro de los hombres que pasean el nombre de España por las canchas de la NBA, el base de los Toronto Raptors José Manuel Calderón.
España no tomó el control del marcador hasta que Rudy Fernández enganchó un par de triples ya bien entrado el primer cuarto (17-16). Los bálticos salieron enchufados desde los 6,25 (4/7 en los diez primeros minutos) y le echaron descaro y acierto para revestir el partido de dificultades. Biedrins entabló un eléctrico mano a mano con Gasol a la altura de los mejores paladares del juego interior. A Biedrins, además, le respaldaron Uvis Helmanis y Sandis Valters desde fuera de la pintura y Letonia jugó a España de tú a tú todo el primer tiempo.
Rudy ayudó a base de balazos
Rudy cogió su fusil y aseguró el marcador en una decena, punto arriba punto abajo, de diferencia (62-48 m.27). Letonia volvió a demostrar solidez. Tanta como claridad de ideas. Lejos de amilanarse, sostuvo la intensidad y siguió mirando a los ojos de los campeones del mundo.
Pelear así de bien cuando el que está enfrente es el campeón del mundo habla muy bien del equipo adiestrado por Karlis Muiznieks. Sin olvidar, claro está, que los campeones del mundo son eso, los mejores. Quizá por eso el 70-55 que España lucía al final del tercer cuarto sugería una actuación destacable de los letones. Y así era. Ahora, sin que supusiera una mala noche de la selección española.
Todo lo demás que hace falta para destronar a España, y no sólo para hostigarla, ya es mucho decir. La apertura del abanico atacante del conjunto de 'Pepu' Hernández requiere manejar y usar ese algo más. Letonia no lo encontró. España tampoco la dejó y ya sabe que, pase lo que pase ante Croacia, tiene pasaporte para la liga de octavos de final en el Telefónica Arena.