
El sexto ARF, de presupuesto, días y ambiciones rebajadas, ha cumplido oficialmente con sus objetivos: atraer a 15.000 personas, un tercio de la edición anterior. La contabilización se ha estimado al alza y se supone que incluirá las miles de invitaciones de patrocinadores privados que se reparten pero no se usan.
Según esas cifras, 7.173 personas acudieron el sábado a Mendizabala, donde como cabeza de cartel se había contratado, a última hora, a los restos de MC5, nombre que ya participó en el ARF 2004 y en cuya última gira española captó a medio millar de fans en Bilbao (en una sala con triple aforo) y sólo a 250 en Barcelona.
Sobrevalorados
MC5 es uno de los combos más sobrevalorados de la historia, aún mantenedor de la vitola legendaria de creador del high energy de Detroit junto a sus coetáneos Iggy & The Stooges allá por los 60. Sus miembros se bautizaron MC5, Los Cinco de la Ciudad del Motor, en referencia a Detroit, meca de la industria del automóvil. Duraron poco, vivieron en comuna revolucionaria y se quemaron pronto.
De los originales, dos murieron luego: el cantante Rob Tyner y el guitarrista Fred Sonic Smith. Los demás resucitaron a la banda en marzo de 2003 para un concierto patrocinado por la marca de ropa Levi's, una contradicción para el crédito de unos revolucionarios.
Tras el revuelo mediático, la banda se reactivó bajo el apelativo DKT/MC5. Las letras son las iniciales de los vivos: Davis (bajo), Kramer (guitarra) y Thompson (batería). El chiste era fácil y se les llamaba MC3. Pocos sospecharían que a Vitoria llegarían reducidos a MC2, pues en el ARF faltó el batería Thompson.
En Bilbao, en diciembre, MC5 dieron un mal concierto, y en Vitoria, el sábado, no lavaron la imagen. Tocaron hora y veinte y sólo alcanzaron un momento movedor en un tema del bis. Como invitado se trajeron a Handsome Dick Manitoba, vocalista de los Dictators neoyorquinos y enganchado al gimnasio. Estos zombies arrancaron echando toda la carne en el asador: un correcto 'Ramblin' Rose' y un flojo 'Kick Out The Jams'. Ahí agotaron la capacidad de sorpresa.
Saludó Manitoba en castellano, «buenas noches, damas y caballeros», aseguró que el País Vasco es su segunda casa y la cosa siguió con R&R desmadejado, sin someter la energía y a bajo volúmen. Manitoba hizo flexiones en el tablado y se animó a sí mismo con un «puta madre», pero no había chicha. Algo de comunión se notó en los coros 'ramalama fafafá", y en el bis sonó lo mejor 'The American Ruse', con Kramer aprovechando para atacar a Bush.






