
La nueva ley ha eliminado los precios fijos y los tan cacareados descuentos, lo que ha desatado una «dura» competencia y un amplio abanico en el importe de los manuales. Los padres, en consecuencia, están dedicando este año más tiempo que nunca a comparar las diferentes ofertas. En palabras del presidente del Gremio de Libreros de Gipuzkoa, Andoni Arantzegi, los cambios en la legislación han provocado «confusión entre las familias y retrasos en la edición y en la entrega». «Este año vamos más tarde que nunca», insiste.
En 2006, el negocio de los libros para la formación no universitaria en España facturó 736 millones de euros, según el último informe de la Federación del Gremio de Editores. El importe medio por ejemplar fue de 14 euros para Primaria y 18 para Secundaria. Cada familia gastó entre 100 y 240 euros por hijo.
En este contexto, los grandes centros comerciales se han volcado este verano en ofrecer los libros escolares con un margen de beneficio muy escaso, «con muy poca ganancia por cada unidad, pero tratando de vender muchos ejemplares», según explican desde Eroski, cuya cuota de mercado alcanzará este año el 5%. Las familias vascas se han debatido y aún se debaten entre la promesa de un coste «muy ajustado» o la «profesionalidad» y la «atención personalizada» de las librerías tradicionales.
«Las tiendas de siempre son las que mejor conocemos el mundo editorial. Somos profesionales y no dejamos tirado al cliente si le faltan uno o dos manuales que sean difíciles de conseguir. Les ayudamos hasta el final. Con nosotros tienen esa garantía y ese conocimiento, no como en los supermercados, donde los empleados venden hoy libros y mañana, chorizos en la carnicería», asegura el presidente de los libreros guipuzcoanos. Con todo, Arantzegi admite que, «por desgracia, a la gente le sigue moviendo el precio».
En los grandes centros de distribución, la mayoría de las reservas se han efectuado en los meses de junio y julio. De hecho, en algunas superficies ya no se admiten pedidos. Para las familias que hayan dejado los deberes para última hora, conseguir los libros será este año «mucho más difícil» que en cursos anteriores, según advierte el gremio de libreros. «Siempre hay niños que se presentan los primeros días de clase sin algunos volúmenes, pero esta vez parece que la cifra será más elevada», asegura Arantzegi.
Las asociaciones de padres reconocen que hay un retraso «preocupante», aunque precisan que la situación no es «tan dramática» como la pinta el sector. «Las cosas se han hecho peor que otras veces, es cierto, pero muchas familias se han puesto las pilas para que sus hijos tengan todo lo necesario. Eso sí, la mayoría hemos dado muchas más vueltas y hemos mirado más precios de lo habitual», concluye la misma fuente.
Confusión y denuncias
Lo que más ha desorientado a los consumidores es la desaparición de los descuentos. La nueva ley prohíbe que las reducciones en el precio sean superiores al 5%, así que la mayoría de los negocios ha optado por otras estrategias, como regalar material escolar. Otros, directamente, han violado la normativa recién aprobada. «Hemos efectuado varias denuncias contra establecimientos donde se anunciaban rebajas ilegales», afirma Kepa Torrealdai, presidente de la Asociación de Libreros de Bizkaia.
El caso más comentado ha sido el de Carrefour. Los comercios tradicionales denunciaron ante los tribunales a esta gran superficie, que roza en Euskadi el 10% de cuota de mercado, por competencia desleal. La semana pasada, los jueces estimaron la demanda y obligaron a la cadena de supermercados a retirar la publicidad en la que ofrecían los libros de texto «a precio de coste», lo que en realidad era un reclamo para la compra de otros productos, una práctica que los magistrados consideraron «ilegal».
La liberalización del mercado también ha propiciado un incremento de precios por parte de las editoriales. La subida ronda el 4% de media. En algunos materiales concretos, el encarecimiento ha sido casi insignificante, mientras que en otros resulta notable.
Por otro lado, algunas instituciones ofrecen ayudas para paliar el gasto que soportan las familias. A las becas del Gobierno vasco se unen las aportaciones de las instituciones alavesas. La Diputación y el Ayuntamiento de Vitoria concederán subvenciones de entre 50 y 140 euros. Por su parte, el Ayuntamiento de Barakaldo busca la manera de compatibilizar las ayudas que quiere brindar (hasta 140 euros por niño) con las del Ejecutivo autonómico.








