
En la calle Achútegui de Blas abrió el parque infantil con quads, pista americana, ludoteca infantil e hinchables y la mañana continuó con pasacalles de las charangas y también de la banda infantil de la escuela municipal de música de Calahorra, que desfiló desde el Raso hasta el Paseo del Mercadal, donde los músicos más jóvenes ofrecieron un concierto por el que recibieron fuertes aplausos.
Otro plato fuerte de la última jornada de las fiestas fueron las degustaciones y los vermús. El Hambre ofreció chistorra en la avenida Valvanera y la peña Calagurritana montadito de jamón con pimiento y zurracapote en el Mercadal. El Club Taurino también invitó a una degustación de productos típicos y las charangas de las peñas animaron los vermús.
Y por la tarde, actividades infantiles, pasacalles y visitas a las peñas hasta finalizar las fiestas con el entierro de la cuba y la quema de la traca final de fiestas. Y aunque las fiestas finalizaban ayer, la peña Philips organizó su propio entierro de la cuba en la noche del viernes. No compartía la decisión de prolongar un día más las fiestas.
Para la edil de Festejos, Arantxa Marín, éstas han sido unos días que han destacado «por el buen tiempo, que nos ha acompañado, por la falta de incidentes, y por la presencia de mucho público en la calle, sobre todo en los actos infantiles. Por eso creo que hay que seguir apostando por ellos». La edil destacó el éxito del parque infantil Los Simpson, «aunque no se pudieron montar todas las carpas por el viento», y los nuevos recorridos de la comparsa de gigantes y cabezudos.
Arantxa Marín valoraba que «todos los actos han transcurrido muy bien y sí que hemos visto que en las salidas nocturnas de las peñas ha bajado el público. Me gustaría conseguir que los jóvenes sigan a las peñas». También destacaba la edil «las noches de los conciertos de Seguridad Social y Jarabe de Palo, con público de todas las edades, así como el concierto de los grupos de rock de Calahorra».






