
-Máximo accionista del Bilbao Basket, ¿se cree un buen partido?
-¿Hummm! ¿Depende para quién!
-¿Mejor que el de los millonarios jugadores para los que tan buenos contratos consigue?
-¿Uffff! Yo intento dar importancia al valor humano.
-¿Por dónde anda su comisión?
-Es estándar. Habitualmente, sobre el 10%. En Estados Unidos nos llaman 'Mister Ten Percent'.
-Mercadea con futbolistas, ciclistas, baloncestistas, tenistas... ¿Le pega a todos los palos?
-Siempre me ha gustado arriesgar en la vida y conocer cosas nuevas. Ahora nos planteamos desembarcar en el mundo del fútbol, es la última pata que nos queda. E intentamos sacar adelante al Kaiku de remo, que pasaba por penurias deportivas y económicas.
-Con los palos de golf, ¿no hay agujero que se le resista?
-Me gusta el golf y es un deporte que está muy de moda. E insisto: siempre voy al límite.
-Tapa agujeros y ¿bocas también?
-No rehúyo el cuerpo a cuerpo; es más, me gusta.
-¿El éxito le ha venido de rebote?
-Aunque ahora parezca fácil, los comienzos fueron muy complicados. Empecé en este mundo con un despacho de veinte metros y con una recepcionista a la que le daba 3.000 pesetas para que cogiera el teléfono.
-¿Sus pinitos de 'speaker' en La Casilla fueron su mejor altavoz para propagar sus ambiciones? -Bueno, es una de las múltiples veces en la vida en que he hecho el ridículo.
-Bueno, podría haber acabado también de 'cheerleader'.
-Ja, ja. Mire, el transformismo, todavía no.
-Un juez brasileño ha decidido que el fútbol no es para homosexuales. ¿Y el baloncesto?
-¿El baloncesto? No conozco a ninguno y... ¿mire que he conocido a muchísimos jugadores! Pero, en estos momentos, no sería capaz de decir uno.
-Siempre a la última, ¿le incomoda quedar excluido de la lista de los hombres más elegantes del país?
-Creo que no lo soy y pienso que igual tengo también un punto hortera.
«Todo por Beckham»
-¿Cuánto habría dado por hacer de pareja gay de David Beckham en 'Mujeres desesperadas'?
-Pues como muchos hombres. ¿Creo que todo!
-Como el inglés, anda sobrado de pijerío.
-¿Noooo! La verdad es que la humildad no es una de mis virtudes, pero no me veo muy pijo.
-Tampoco tiene pinta de 'seta'.
-No. Me gusta pasármelo bien. La vida es para disfrutarla.
-Como buen vasco, cuando va a setas ¿no se detiene en 'rolex'?
-Hay que estar atento a todo, ¿no?
-Amante de los relojes de lujo, ¿intenta no perder el tiempo?
-Siempre me gusta estar haciendo algo e intento no aburrirme. La sensación de pérdida de tiempo me causa aburrimiento.
-¿A qué dedica los tiempos muertos?
-Realmente, a la familia y a hacer deporte.
-¿La vida es para los tipos bien vivos?
-Siempre ha sido así. La vida es como la selva.
-Con casas en Bilbao y Madrid...
-¿Va a dar la sensación aquí de que soy Kashoggi...!
-¿La fiebre hipotecaria no mina su crédito?
-¿Hummm! Lo mina a diario. Sufro como todos con las hipotecas.
-Enamorado de los buenos coches, ¿es de los que mete rápidamente la quinta?
-Si quiere que le sea sincero...
-Confiese.
-En estos momentos, creo que me quedan dos puntos.
-Vicepresidente del Kaiku, ¿acostumbra siempre a remar a favor?
-No siempre ha sido así, no siempre. Ha habido también muchos torbellinos en mi vida.
-Presume de conservar todos los amigos de juventud. ¿Son su mejor inversión?
-Una de las cenas que más me ilusiona es la que hacemos todos los años los antiguos compañeros del colegio. Me emociona, sobre todo, ver la transformación del ser humano.
-Padre de tres hijos, ¿las ayudas para el fomento de la natalidad le incitan a la tentación?
-¿Con tres basta!
-A gusto en el palco de La Casilla, ¿no pierde de vista, aunque sea de reojo, el de San Mamés?
-No tengo ninguna ambición. No me considero un 'palkeitor'.






