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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Economía

ECONOMÍA
Un respiro para el campo vasco
La subida de precios de varios alimentos básicos por el alza de los cereales abre una puerta a la esperanza a un sector en crisis desde hace décadas
02.09.07 -
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Un respiro para el campo vasco
ESCÉPTICO. Javier Pera tiene 160 vacas lecheras en su explotación de Etxabarri-Kuartango. /NURIA GONZÁLEZ
El anunciado encarecimiento de alimentos básicos como el pan, la leche, los huevos o la carne abre para el sector agrario vasco la posibilidad de recuperar, al menos parcialmente, rentas perdidas durante los últimos años y la esperanza de estabilizar una actividad en continuo deterioro desde hace décadas, con caídas de la producción, los ingresos y la población que trabaja en el campo.

La escasez mundial de cereales, generada en buena medida por su utilización masiva para obtener biocombustibles -una salida más rentable económicamente-, amenaza con desencadenar una notable escalada en los precios de artículos de primera necesidad en los próximos meses. En algunos casos, el ascenso ya se ha iniciado. Los agricultores y ganaderos esperan obtener una porción de ese 'pastel' que mejore su alicaída situación, aunque alertan de que las estructuras de distribución, la liberalización del comercio y las políticas de las instituciones propician que la mayor parte se la queden la industria transformadora y los distribuidores.

El sector agrario de Euskadi -volcado en las actividades agrícola, ganadera y forestal, fundamentalmente- es difícil de medir al mezclarse ocupaciones parciales, ayudas familiares y hasta el ocio. Las encuestas del Instituto Vasco de Estadística (Eustat) revelan que ha perdido casi la mitad de sus efectivos desde 2000 al haber pasado de unas 16.000 personas ocupadas a las casi 9.000 del último ejercicio. Sin embargo, las afiliaciones a la Seguridad Social muestran una estabilidad de cotizantes, que se situaron el pasado diciembre en 9.500 frente a las 9.400 de siete años antes.

La estructura de la producción no ha experimentado grandes transformaciones en lo que va de siglo, ya que la actividad agrícola sigue representando algo más de la mitad -el 54% del total en 2006-, la ganadera supera ligeramente un tercio (34%) y la forestal y otras suman el 12% restante. Sin embargo, la tendencia actual es al crecimiento del sector ganadero y del agrícola a costa del forestal, que representaba el 15% en 2000. Hasta 1997, la producción final ganadera tenía más peso que la agrícola, según recordaba en marzo el Gobierno vasco. La preponderancia de la segunda se debió al fuerte desarrollo del segmento vitivinícola, que por sí solo condiciona la evolución de las cuentas de todo el agro al representar más de una quinta parte del mismo.

2003, el peor año

Otra muestra de su decadencia es la continua caída, con altibajos, de la producción final agraria, que reduce paulatinamente su participación en el PIB vasco. Así, los datos del Departamento de Agricultura indican un descenso en siete años de más del 11%, al pasar de 538,2 millones de euros en 2000 a los 477,4 estimados para el pasado ejercicio. Sin embargo, la consejería que dirige Gonzalo Sáenz de Samaniego destaca la tendencia creciente de esta magnitud a partir de 2003, cuando tocó suelo con 441 millones.

Algo similar ocurre con la renta del sector, que ha retrocedido desde los 389,8 millones a los 330,2 en ese periodo, lo que equivale a más de un 15%. Y ello pese a un fuerte aumento de las subvenciones a la explotación. Los 67,8 millones concedidos el último año representaron el 20,5% de los ingresos agrarios, frente al 19,5% de un año antes. En 2000, esta aportación era de sólo el 11,5%.

Las buenas perspectivas que la subida de precios ofrecen para los agricultores y ganaderos deben ser valoradas en sus justos términos, recuerdan los responsables de organizaciones agrarias vascas, ya que los gastos de explotación amenazan con dispararse. Esta partida representó el pasado ejercicio, con 180 millones, el 37% de la producción final, tras aumentar el 2,6%. Si se tiene en cuenta que los piensos -cereales- absorben el 33% de esos costes y el gasóleo otro 10%, puede predecirse que este capítulo supondrá en los próximos meses un mordisco sustancial a los beneficios que puede generar el inminente encarecimiento de los productos agrarios. Todo ello deja entrever que para algunos subsectores, como el productor de cereales, las perspectivas son mejores que para otros, como el ganadero.

Un país de vino y leche

Un reciente informe del Gobierno autónomo desvela que, tras el sector de la vid -97,4 millones de euros en 2006-, la leche es el segundo producto en importancia del agro vasco (66,7 millones), seguido de la producción de hortalizas (64,4 millones), la madera de pino (45,2 millones), los huevos (27 millones) y los cereales (25,1 millones).

Por territorios, la gran potencia agraria es Álava, que por sí sola concentra casi la mitad tanto de la producción final como de la renta total, según las estadísticas oficiales.
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