En cuanto al desenlace del partido de hoy a priori la lógica sólo mira en una dirección entre dos clubes que viven en universos diametralmente opuestos. Con apuntar que Henry y Deco no saltaron en el once inicial de la jornada inaugural está todo dicho. No obstante el Athletic ha alcanzado la victoria en 17 de las 76 ocasiones en las que ha jugado en el Camp Nou. La última, temp. 2001/2002, con cinco hombres de la actual plantilla -Tiko, Orbaiz, Yeste, Etxebe y Murillo- como protagonistas invitados. Algunos no estarán. Eso sí, con unos u otros cualquier posibilidad de triunfo pasa por un comportamiento muy alejado al medroso que el año pasado nos hizo arrojar la toalla antes del descanso. Un mensaje debe permanecer tatuado en la mente de los leones: tan cierto como la evidente dificultad del desafío es la constatación de que de antemano nada está escrito.
Entre tanto el enfrentamiento judicial entre el Club y el ex delegado del equipo, 'Txato' Núñez, está servido. Una reflexión: el blindaje de 900.000 euros, unido a la ya de por sí fuera de mercado retribución anual, te hace pensar qué se estaba pagando con este tipo de contratos. Con respecto al resto, esa solicitud de 250.000 euros como indemnización por los daños físicos y morales sufridos, una vez levantada la alfombra, casi me suena a guasa. En definitiva, 208 millones de las antiguas pesetas en liza para cerrar otro de los capítulos más oscuros de los últimos tiempos.
Pero por encima de todo un nombre propio, Antonio Puerta, ha copado la actualidad, vistiendo de luto con su adiós una semana para el olvido. Hemos vivido con el corazón encogido la agonía de un joven de 22 años al que nada ni nadie auguraban esta súbita despedida. Y hemos postergado los colores sintiéndonos junto al sevillismo, junto a su familia y, cómo no, junto a ese niño que nacerá en breve y que seguro un día podrá recordarle como ese sensacional futbolista y mejor chaval que compartió con nosotros su pasión por el fútbol. Desgracias que, por otro lado, nos hacen relativizar sobre la importancia de esas otras cosas más banales a las que en muchas ocasiones valoramos en demasía. Pero, como suele ser habitual en estos casos, al final siempre surge esa odiosa frase: la vida continúa. Así es. Y en su rodar esta tarde en el Camp Nou otra de esas cosas escribirá su pequeña historia.








