
Los padres del pequeño, un matrimonio latinoamericano que al parecer llegó a Leioa hace pocos meses, se encontraban en el domicilio en el momento del suceso, en el número 20 de la calle Ikea. Ellos no fueron los únicos que se lanzaron a la calle sobrecogidos por lo ocurrido.Otra mujer se acercó a atender al pequeño en un primer momento y llamó a la Ertzaintza. Al percatarse de la gravedad de lo ocurrido, los agentes solicitaron la presencia de una ambulancia y alertaron a la Policía Local de Leioa.
Una sillita alta
Una UVI móvil de Osakidetza se desplazó de inmediato y, tras prestarle los primeros auxilios en el lugar del accidente, inmovilizó al pequeño con un collarín para trasladarle de urgencia al hospital de Cruces. Fuentes del centro sanitario informaron de que el estado del bebé tras el impacto sufrido desde esa altura era «bastante grave», pero eludieron dar más detalles sobre su estado de salud para preservar la intimidad del menor y su familia.
Mientras las asistencias sanitarias atendían al bebé, la Ertzaintza subió al inmueble en el que residía la familia para conocer las circunstancias del suceso. Según la versión de la Policía autonómica, «todo apunta a que la caída se ha debido a un accidente». Una vecina del edificio que pudo observar el balcón desde el que se precipitó el pequeño describió que «había una sillita alta. Probablemente, se haya caído de ahí y como las barandillas son tan bajas...», lamentó.








