
«Esta desidia y olvido en la notificación -apuntó Uzkudun- genera además pérdidas en las prestaciones económicas al enfermo, al no ser iguales por enfermedad común que por profesional, incluso existiendo la posibilidad de mejora en las pensiones de jubilados o viudas». Además, recordó que también se ven afectados los recursos de la Sanidad Pública, que «corre con cuantiosos gastos cuando corresponden a las mutuas».
La industria empleó el amianto a partir de la Segunda Guerra Mundial para fabricar piezas que debían soportar altas temperaturas o fuerte fricción. El Parlamento Europeo lo declaró cancerígeno en 1978, pero España aún tardó 23 años en prohibir definitivamente su uso y comercialización, y el Congreso ha calculado que cada año están falleciendo 1.100 trabajadores por haber respirado fibras de este material.
Juego sucio
Uzkudun hizo hincapié en que «el cáncer laboral causa muchas más muertes que los accidentes de trabajo» y se quejó de que la «ocultación» haga que se descuide la prevención en origen. «No aceptaremos que las mutuas u Osakidetza, haciendo el juego sucio de las empresas, saboteen el decreto de enfermedades profesionales -reprochó el responsable de CC OO-. Si Osakidetza no las comunica, lo asumiremos como una tarea sindical».
Fuentes de Sanidad mostraron ayer su sorpresa por estas críticas, ya que -afirmaron- en una reunión celebrada en junio se adoptaron compromisos que obtuvieron el visto bueno de los sindicatos.








