
Un total de 217 compromisarios están convocados al comité, que arrancará a las diez de esta mañana en los locales del colegio de médicos de Pamplona. Blanco encabezará la delegación de la ejecutiva federal, que estará además integrada por los responsables de Política Autonómica del PSOE, Carmen Hermosín, y de Política Municipal, Álvaro Cuesta, así como el secretario ejecutivo del partido, Óscar López.
A lo largo de los últimos días, al tiempo que desde la dirección socialista se apelaba a mantener la «serenidad», sectores críticos del PSN han celebrado diferentes reuniones en el curso de las cuales han consensuado sendos documentos que serán presentados hoy durante el cónclave de la capital navarra.
La corriente más crítica, integrada por 22 agrupaciones socialistas de La Ribera, planteará un cambio en los estatutos del PSOE para que el PSN pueda tener «capacidad de decisión y autonomía suficiente», en un intento de que no vuelva a ocurrir un episodio como el del pasado mes. Asimismo, exigirá la dimisión del secretario general de los socialistas navarros, Carlos Chivite, y de toda la ejecutiva regional, al considerar que se ha «regalado» el Gobierno de Navarra a los foralistas de UPN, que representa al PP en la comunidad.
Escepticismo
El otro sector crítico está formado por miembros de las agrupaciones de Pamplona, Estella y la zona media navarra, algunos de ellos agrupados en el Foro para el Relanzamiento del Socialismo, donde se encuadra entre otros el predecesor de Chivite en la secretaría general del PSN, Juan José Lizarbe. Esta corriente defiende básicamente «lo mismo» que la otra, «pero con otras formas». Más moderados, descartan dimitir y apuestan por la «renovación del partido desde dentro». En esta línea, reclamarán hoy al PSOE que tenga en cuenta la «singularidad de Navarra en el conjunto de España», así como la necesidad de «regeneración» de una ejecutiva regional que estiman completamente «agotada».
Significativos miembros de esta corriente consideran que el PSN vive su «mayor grado de convulsión» desde que, hace 25 años, se escindiera del PSE. Por ello, exigirán un «cambio de directrices», lo que a su juicio debe traducirse en un adelantamiento de su congreso. Tiene que celebrarse, subrayaron ayer, «cuanto antes». Sus portavoces, no obstante, mostraron cierto «escepticismo» sobre la posibilidad de que se ofrezcan soluciones reales. En este sentido, temen que se utilice el comité regional únicamente como una vía de «desahogo».
Envuelto en la polémica desde que se visualizó la negativa a respaldar un Gobierno alternativo al de Sanz, el secretario general del partido en Navarra, Carlos Chivite, se mantiene firme en su negativa a dimitir. Ayer lo reafirmó de nuevo, aunque admitió ser «consciente» de que en el seno del socialismo navarro existe «ruido externo» y hay «disidencias» y «desencuentros». Por ello, y como ha hecho en las últimas semanas, apeló al «sosiego», e invitó a sus correligionarios a expresar en el cónclave sus «opiniones, sensaciones y argumentos».






