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Ahmadineyad sacrifica a toda la cúpula económica por la crisis que ahoga Irán
La sanciones por su negativa a detener el programa nuclear obligan incluso al país persa a racionar la gasolina pese a ser el cuarto exportador de petróleo
01.09.07 -
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Ahmadineyad sacrifica a toda la cúpula económica por la crisis que ahoga Irán
Ahmadineyad ofrece una rueda de prensa en Teherán. / AP
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, intenta mover ficha para hacer frente a la crisis económica que sufre el país persa y en el último mes ha cambiado a los dos ministros que ocupaban las carteras más importantes para la planificación económica y al director del Banco Central. La república islámica se encuentra en una profunda crisis, que se ha acentuado en los últimos dos años con las sucesivas sanciones impuestas por la comunidad internacional debido a su negativa a detener su programa nuclear «con fines pacíficos», según Teherán.

La batalla por el programa atómico en el plano internacional ha eclipsado a la totalidad de temas internos y tras dos años como presidente, Ahmadineyad se encuentra ahora con un país que debe racionar la gasolina y cuya inflación está fuera de control. El racionamiento de combustible, que comenzó antes del verano, resulta llamativo ya que Irán es el cuarto exportador de crudo mundial. El problema es que carece de refinerías suficientes para convertir su petróleo en gasolina, por lo que se ve obligado a importar hasta el 40% del combustible que consume. Esta medida llevó la violencia a las calles y al menos diecinueve gasolineras ardieron en la zona metropolitana de Teherán.

Y la pasada semana se confirmó el relevo al frente del Banco Central. Ebrahim Sheibani, después de semanas de rumores en torno a su falta de sintonía con el actual mandatario, fue reemplazado por Tahmaseb Mazaheri, antiguo ministro de Economía en la etapa del reformista Jatamí. El director depuesto, abiertamente contrario a la medida adoptada por Ahmadineyad de disolver hace unos días el Consejo de Moneda y Crédito, se postula ahora como futuro representante iraní en el Banco Mundial.

Cambio de asientos

Lo que fue presentado como una nueva apuesta presidencial para paliar la crisis, no ha resultado ser finalmente más que un cambio de asientos. En una maniobra similar a la ocurrida con el director del Banco Central, los destituidos han sido debidamente recolocados, y los recién nombrados proceden de otros cargos en los que han tenido responsabilidad directa en la actual crisis.

A mediados de agosto, Kazem Vaziri Hamaneh, titular de Petróleo, y Ali Reza Tahmasebi, responsable de Industria y Minería, presentaron la dimisión al frente de sus carteras. Sus sillones los ocuparon Gholamhoseini Nozari, hasta entonces director general de la Compañía Nacional del Petróleo, y Alí Akbar Mehrabian, anterior delegado especial de la Presidencia en el Centro de Ejecución de Regularización de la Situación Energética y Mejora del Carburante de Automóviles, respectivamente.

El responsable saliente de Petróleo, Vaziri Hamaneh, es ahora el nuevo consejero en asuntos energéticos de Ahmadineyad, que también busca acomodo para Tahmasebi. Tras los dos cambios, la prensa económica de Teherán señala que el próximo en caer puede ser el titular de Economía, Davoud Danesh Jaafari.

Los informes de la Agencia Internacional de la Energía Atómica se suceden y tras la publicación del enésimo informe de su director, Mohamed al- Baradei, lo único claro es que Irán, pese a sanciones y amenazas, sigue adelante con sus planes nucleares.

Mientras que los sectores reformistas critican la inexistente política económica del Ejecutivo, los ultraconservadores se escudan en la enorme presión que sufre el país debido a la complicada situación en sus fronteras -con guerras abiertas en Irak y Afganistán- y al bloqueo generado por los paquetes de sanciones aprobados por la ONU ante la negativa persa de suspender su programa nuclear.
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