
A pesar de la tormenta desatada en las últimas semanas, el Ejecutivo mantiene su previsión para el presente ejercicio, que cifra en un 3,8% el aumento de la actividad. En el segundo trimestre el Producto Interior Bruto (PIB) avanzó a un ritmo del 4% -una décima menos que el anterior- por la desaceleración del consumo doméstico y la construcción, que compensa en parte el empuje de la inversión industrial y una cierta mejora del sector exterior.
«Nuestros esfuerzos por reequilibrar el patrón de crecimiento están empezando a dar resultados», celebró Solbes. Pero esos cambios tan deseados para reforzar los cimientos de la economía se irán al traste si el 'crack' de los créditos de alto riesgo en EE UU tuerce la recuperación de la zona euro; en especial, de Alemania o Francia, los principales clientes comerciales de España, vino a reconocer. En ese caso, la expansión del país, muy superior a la media comunitaria, también se vería frenada, admitió.
Solidez económica
El vicepresidente restó cualquier viso de alarmismo a esa posibilidad, que va un poco más allá de los mensajes de absoluta tranquilidad lanzados hasta ahora. La tormenta financiera se produce en un contexto de «solidez» de la economía por lo que «debemos ser optimistas en cuanto a su posible impacto». Si llegara a afectar a Occidente -por ejemplo, a través de una contracción del crédito que frenara en seco la inversión y, con ello, la actividad-, España tiene «fortalezas» que atenuarían esos efectos indirectos, sostuvo. Entre ellas, mencionó la estabilidad presupuestaria: los excedentes de las cuentas públicas de hoy permitirán cubrir las necesidades sociales cuando lleguen tiempos de 'vacas flacas'.
El Consejo de Ministros conoció ayer el informe de cumplimiento del objetivo de estabilidad del pasado ejercicio, que se cerró con un superávit de las administraciones públicas equivalente al 1,8% del PIB. El balance del presente año va por buen camino, señaló el ministro de Economía. El Estado registró hasta julio un saldo positivo de 8.015 millones de euros, el 0,77% del PIB. La recaudación aumenta a un ritmo del 10,1% gracias a la pujanza de los impuestos directos.
Tipos de interés
Ante la reunión del próximo jueves en la que el Banco Central Europeo (BCE) decidirá si eleva o no el precio oficial del dinero, fijado actualmente en el 4%, Solbes fue un poco más allá de lo habitual en sus comentarios sobre la política monetaria que se aplica en la zona euro. Así, subrayó que el BCE «no es un autómata» y se mostró convencido de que la medida que adopte tendrá en cuenta la nueva -y turbulenta- realidad de los mercados. Algunas potencias como Francia se han mostrado, sin ambages, partidarias de u n mantenimiento de los tipos para no cortar las alas al crecimiento económico.
«Pienso que la parte fundamental del recorrido de los tipos de interés (al alza) ya se ha producido», declaró. Por eso, «la probabilidad de que el euríbor haya tocado techo aumenta», comentó, aunque admitió desconocer cuando cesará en su escalada, que ha encarecido de forma espectacular las hipotecas.
Pero la autoridad monetaria europea también trabaja con expectativas -comentó el ministro-; y entre ellas podría incluir el repunte de los precios de alimentos básicos, que ya empieza a darse en toda la UE por la escasez de cereales a causa de su desvío a la producción de biocarburantes.
El vicepresidente subrayó que el sistema financiero español apenas se ha visto 'tocado' por la crisis de los créditos de alto riesgo de EE UU. A ello ha contribuido -añadió- la «transparencia» del mercado hipotecario nacional, su «competencia» y su «respeto a las normas prudenciales del Banco de España», refrendados por un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI). Los préstamos -evocó citando ese análisis- se conceden sobre un porcentaje del valor de tasación y las entidades rinden cuentas al regulador de los riesgos que asumen. Por añadidura, las tasas de morosidad siguen en niveles históricamente bajos y no presenta el menor problema a corto plazo.
El ajuste de los mercados de valores -prosiguió- ha sido, hasta ahora, inferior al de crisis precedentes. Y algo parecido ha sucedido con la prima de riesgo de los países emergentes, que se disparó en anteriores turbulencias de este tipo y ahora presenta una evolución más razonable. Para España es importante este dato, dada la exposición de las empresas con fuertes inversiones en Latinoamérica.






