
El jueves pisó 'La Catedral'. Pero ya había estado allí en el partido de Liga de la temporada anterior con el Valencia. Su presencia en San Mamés causó la más absoluta indiferencia. Todo lo contrario de lo ocurrido ayer en las instalaciones de Lezama. Durante el entrenamiento sólo se dedicó a correr por las instalaciones junto con uno de los preparadores físicos, Xabi Clemente, pero en todo momento sintió el cariño de la afición. Aplaudido a su salida y reclamado cuando terminó de entrenarse.
En su rostro, la satisfacción de volver a casa. Dos años fuera en los que ha perdido la fama con la que se marchó. Espera volver a convencer. Tiene dos objetivos: «Hacerlo bien para seguir en Bilbao» y «acudir a la Eurocopa». Todo esta en su mano.
En Inglaterra no tuvo una mala campaña. Disputó un total de 33 partidos en las tres competiciones en las que participó -Liga de Campeones incluida-, anotó un gol y ganó 2 títulos. Sin embargo, Leo Messi, ese genial y escurridizo argentino, cavó su tumba frente a los ojos de Mourinho. Esa relación se rompió en esos octavos de final de la 'Champions'.
Calvario
Ahí empezó la penitencia. Se dañó el tendón de Aquiles. Dicha lesión le obligó a perderse su primera gran cita, el Mundial de Alemania el verano pasado. El Chelsea le traspasó al Valencia por siete millones de euros, cinco menos de los que había pagado el verano anterior al club de Ibaigane. Fue un fichaje de Carboni y otra 'chinita' en la tensa relación que vivían Quique y el italiano.
Del Horno llegó lesionado a la ciudad del Turia y estuvo parado hasta la entrada del 2007, ya que finalmente tuvo que operarse al ver que la dolencia no remitía. Nunca contó para el técnico valencianista. Por lo que, este verano le apartó del equipo. No obstante, poco más tarde le readmitió, pero su salida estaba cantada y su regreso al Athletic más cerca.
Y ese momento se produjo finalmente el jueves. Llega cedido con una opción de compra de tres millones de euros. Como la Bolsa, tras el crack del ladrillo, cotiza a la baja. Pero su talento espera revertir esa situación. Es un futbolista más maduro que cuando se fue en el verano de 2005. 'Zurdi' -como le llaman sus amigos- espera volver a encandilar a San Mamés.








