Los dirigentes de la entidad trataron de convencerle durante toda la jornada, pero resultó imposible

Cuando parecía que tan solo faltaban unos flecos para que el delantero completara la operación retorno emprendida por la directiva de Fernando García Macua, todo se quedó en agua de borrajas. La junta directiva trató de convencerle durante toda la jornada para que recalara de nuevo en el club del que se marchó hace dos años pero no hubo forma. Fue un día intenso, aunque sin resultados positivos en el entorno rojiblanco. En un principio los nuevos regentes del club habían puesto de plazo al jugador hasta el día de ayer hasta las 14.00 horas para que respondiera a la oferta que la habían realizado. Sin embargo el teléfono no sonó.
Entonces comenzaron las negociaciones para tratar de hacerle cambiar de opinión. Ezquerro estuvo dispuesto a hablar pero quería una cuantía económica más importante que la que le habían ofrecido en un principio. El club no aceptó. Los dirigentes del club esperaron hasta las diez de la noche a que tomara la decisión final pero el jugador mantuvo su última petición y no hubo acuerdo. El Athletic consideraba que la destacada oferta que tenía sobre la mesa el delantero era suficiente.
Como ya anunció este periódico, los rojiblancos tenían un acuerdo cerrado con el riojano por tres años de duración y con una cantidad «muy importante» para el jugador. La única condición que le había puesto es que llegara con la carta de libertad. Los dirigentes de la entidad tenían muy claro que no querían pagar ni un duro por un jugador que se fue de Bilbao sin que su equipo de entonces recibiera compensación alguna.
Tras la presentación de Del Horno y dejar a Javi Casas sin ficha, parecía que el riojano, que desde hace tiempo estaba en el punto de mira, estaba cada vez más cerca de volver a vestir la camiseta rojiblanca. Ezquerro tenía la pelota en su tejado. El club blaugrana también había anunciado que, aunque fuera una cantidad simbólica -que podía rondar el millón de euros- no iban a dejar escapar al delantero sin recaudar algo para sus arcas. La solución pasaba por que el propio delantero abonara la cantidad solicitada por los barcelonistas.
El rojiblanco no era el único equipo que estaba interesado por en hacerse con sus servicios. Celtic y Everton fueron dos de los que preguntaron por él pero que al final se echaron para atrás. Los últimos nombres de clubes extranjeros que sonaron fueron el Benfica, de José Antonio Camacho, y el PSV Eindhoven. Los alemanes, sin embargo, se retiraron el pasado jueves de la disputa.
Los rojiblancos mantuvieron la puerta abierta hasta los instantes finales. Desde Ibaigane además se tenía la certeza de que, por parte del Barcelona, no se iban a poner muchos impedimentos. El Athletic puso claramente sus cartas boca arriba. El jugador era el que tenía que presentar la suyas y mostrar una verdadera intención de venir. Al final no lo hizo. García Macua ya había anunciado que aunque Ezquerro no viniera «habríamos un echo un esfuerzo muy significativo por dotar de capacidad competitiva a la plantilla». Sobre las diez de la noche, el Athletic dio a conocer los dorsales definitivos para la próxima campaña. Garmendia, que en principio estaba fuera de la primera plantilla, aparecía con el número 8. Fue el detalle culminante. Ezquerro no venía.








