
El cese será aprobado hoy en el primer consejo de gobierno después de las vacaciones, una reunión que se celebra todos los años en San Sebastián. En una carta enviada ayer a los medios de comunicación, el viceconsejero agradece a Madrazo la oportunidad que le ha brindado para dedicarse «a una actividad en la que me he sentido útil a la sociedad vasca». Asimismo, hace extensivo su reconocimiento al lehendakari Ibarretxe, de quien destaca el apoyo que ha prestado a las decisiones del Departamento de Ezker Batua, «muchas de ellas incómodas para quienes ven en la vivienda un negocio y no un derecho».
La dimisión del viceconsejero es la segunda que trasciende en la consejería de Madrazo tras la precipitada salida de Omer Oke. Se ha hecho efectiva cuando todavía quedan dos años de legislatura y en uno de los momentos más delicados para la estabilidad del tripartito y para el propio Madrazo. Por un lado, el coordinador general de EB ha recibido fuertes críticas del Euskadi buru batzar por haber respaldado la consulta popular de Ibarretxe cuando el PNV está inmerso en un decisivo debate interno.
Por otra parte, el apoyo de la coalición de izquierdas a una moción contra la 'Y' vasca presentada en el Ayuntamiento de Mondragón -una iniciativa de ANV- ha sido esgrimido por socialistas y populares para poner en entredicho la solidez del Gabinete de Ibarretxe y su capacidad de gestión.
Madrazo no hizo ayer ninguna declaración, aunque fuentes próximas al consejero subrayaron «la estrecha amistad» que le une con Javier Dean, un detalle que este último resalta en su carta. Las mis- mas fuentes indicaron que el relevo no supondrá un cambio de política, sino que primará la continuidad respecto a la estrategia desarrollada hasta ahora. «La presencia de Ezker Batua-Berdeak en el Gobierno vasco -afirma el dimisionario en su carta- ha propiciado el acceso a la vivienda en condiciones dignas de decenas de miles de personas y ha sentado las bases para la resolución del problema».
Dean dedica palabras de «afecto y cariño» a sus colaboradores. A todos ellos ya había comunicado sus intenciones en julio pasado, aunque el cese se pospuso para la vuelta de las vacaciones. «Ahora le toca el turno a Javier Burón y con él al equipo que ha sido el mío durante estos últimos seis años -indica el viceconsejero-. Estoy convencido de que van a desarrollar un gran trabajo a favor de la sociedad vasca, como lo han venido haciendo hasta ahora».
Dean, que es economista, regresa a su antigua empresa después de haber sacado adelante la Ley vasca del Suelo, un reto pendiente desde hace cinco lustros, que fue aprobado el año pasado por el tripartito, los socialistas y Aralar, tras un intento fallido durante la pasada legislatura.
«Largo camino»
Desde 2001, la viceconsejería de Vivienda ha puesto en marcha dos planes directores; diseñó el programa Bizigune para subvencionar alquileres en el mercado privado; ha impulsado el alquiler social y ha iniciado dos proyectos para construir cerca de 6.000 pisos protegidos en los barrios bilbaínos de Zorrozaurre y Bolueta. Sin embargo, otra iniciativa para edificar en Getxo un número parecido de viviendas de protección oficial (VPO) se frustró tras las elecciones municipales, al salir Ezker Batua del gobierno local y marcharse también el alcalde peneuvista Iñaki Zarraoa, afecto al sector de Joseba Egibar.
«Sé que queda un largo camino por recorrer -admite Dean-, pero sé igualmente que la Ley de Vivienda, y todo el esfuerzo que venimos desarrollando desde el Departamento y desde otras instituciones, hará factible el ejercicio del derecho a una vivienda digna a través del acceso de quien lo necesite a un alquiler en el 2012».
El actual anteproyecto de Ley de Vivienda no sólo reconoce ese derecho. Plasma también los decretos y órdenes aprobados por la consejería de Madrazo para garantizar la transparencia de los sorteos de VPO y para impedir el fraude con esos pisos. Precisamente, la reforma del régimen de la VPO ha sido el origen de los sonados enfrentamientos que ha mantenido Dean con la Asociación de Municipios Vascos (Eudel) y, sobre todo, con la Diputación de Vizcaya, defensora de una política de vivienda diametralmente opuesta a la propugnada por el vicencosejero.






