
La intervención de Errazti, en silencio durante el verano, evidencia el mal momento que atraviesan las relaciones entre los partidos que sostienen a Ibarretxe, al producirse horas antes de que esta misma mañana el Ejecutivo autónomo celebre su primera reunión postvacacional, un encuentro en el que el PNV pretendía encauzar la controversia entre los socios del tripartito y al término del cual el lehendakari va a comparecer. Además, la irrupción de la presidenta de EA tiene lugar la víspera de que los peneuvistas arranquen también esta tarde en Zarautz su curso político con sendos discursos de los representantes de las dos sensibilidades del partido, Josu Jon Imaz y Joseba Egibar, que marcarán posiciones de cara a sus elecciones internas previstas para diciembre.
Con su alocución, Errazti volvió a reabrir el debate sobre si es posible la acumulación de fuerzas soberanistas en un momento en el que ETA ha roto la tregua, una pregunta que genera división tanto en el seno del PNV como en el de EA, que también afronta su congreso nacional a finales de año sin que, hasta el momento, ni ella ni el líder del partido en Guipúzcoa, Iñaki Galdos -en clara sintonía con la línea pactista de Imaz- hayan publicitado si optan o no a la presidencia.
Errazti, partidaria en un principio de concurrir en los últimos comicios en coalición con el PNV, dedicó la mayor parte de su intervención a desacreditar las teorías de Imaz expresadas en dos artículos de opinión: 'No imponer, no impedir' y 'Radicalidad frente a pragmatismo. La paradoja vasca'. En concreto, criticó disertaciones «amparadas en términos como 'transversalidad', 'centrismo' y 'moderación', que comparten PNV y PSOE, y que se están convirtiendo en excusa para seguir paralizando el debate fundamental: el de la soberanía del pueblo vasco, la restitución de sus derechos y la solución a una Transición inacabada».
«Concepción patrimonial»
El ataque indisimulado al presidente del PNV fue sostenido y directo, haciendo oídos sordos a las reiteradas advertencias lanzadas por la dirección jeltzale a sus todavía socios para que no interfieran más en su debate interno. «Se nos acusa de 'radicalidad' por defender los compromisos adquiridos por el Gobierno vasco y por el lehendakari ante la sociedad vasca. Señor Imaz, no utilicen a EA para zanjar sus peleas internas», interpeló entre continuas denuncias de «deslealtad» hacia los peneuvistas.
Las críticas de Errazti se ampliaron a todo el PNV, hasta el punto de que utilizó un reproche habitual en Batasuna al estimar que la reacción «desproporcionada» del partido de Imaz demuestra una «concepción patrimonial del país», hoy dominada, enfatizó, por una visión «cortoplacista» y orientada únicamente «a mantener la cuota de negocio».
En su contundente crítica, también miró al PSOE, que a su juicio «no cree» en la pluralidad nacional. Recordó que Zapatero dio un «portazo» al plan Ibarretxe, «vació» el Estatut y «frustró» el Gobierno alternativo en Navarra. Por ello, defendió que «mientras no haya normalización, la acumulación de fuerzas para exigir el reconocimiento de Euskal Herria y su derecho a decidir es necesaria». Eso sí, advirtió a ETA y Batasuna de que «si no dan una oportunidad real y sincera a la no violencia, serán responsables fundamentales de que nuestro pueblo no avance».






