
La polémica por la seguridad de los agentes de la Ertzaintza se produce en un momento crítico, ya que, además de la amenaza directa de ETA a la Policía autónoma, la kale borroka ha colocado a los agentes vascos y a sus familiares en la diana de sus ataques. Las centrales representativas de la Policía vasca -Erne, ELA y Comisiones- iniciaron en julio una ronda de contactos con distintos partidos políticos para expresarles su preocupación ante la falta de medidas de seguridad de los agentes. Los contactos continuarán en septiembre.
En ese contexto, la viceconsejería de Seguridad, dirigida por Mikel Legarda, envió una directriz el pasado jueves a las comisarías en la que se anunciaban una serie de cambios -la sexta revisión- en el protocolo que rige las pautas de actuación de los ertzainas. Este texto, denominado 'instrucción 53', regula las fórmulas de trabajo de la Policía autónoma para protegerse de atentados terroristas.
Según Erne, las modificaciones que ha impuesto Interior «suponen en la práctica una muestra de incompetencia y un desprecio, en algunos casos, a las mínimas normas de seguridad». En opinión de la central -que por «responsabilidad» no revela las principales irregularidades detectadas -, existía un protocolo anterior que se estaba incumpliendo e Interior «sólo ha querido aplicar una norma que respalde sus irregularidades y con la que poder seguir elaborando su estadística, sin tener en cuenta a los agentes que están en la calle». Con respecto a la reacción que esperan de los mandos tras hacerles llegar la carta, los portavoces de Erne confían en que «sean coherentes y protejan a los ertzainas, porque esa es la mejor forma de garantizar la eficacia del servicio público».
Según la versión oficial del departamento, reiterada ayer en un comunicado, «la Ertzaintza es una de las policías mejor protegidas y mejor preparadas para enfrentarse a incidentes de especial riesgo, como los relacionados con el terrorismo y con la kale borroka». La consejería asegura que en la fase de «revisión y mejora» de las tácticas de intervención han participado «más de un millar de ertzainas», cuyas opiniones se han tenido en cuenta a la hora de elaborar la 'instrucción 53'. La norma incorpora «la mejora de procedimientos para acudir a las llamadas de los ciudadanos, la mejora en los sistemas de perturbación de frecuencias, las tácticas de protección de personas amenazadas, etc ». «A estas mejoras se añaden las que durante los últimos años se han realizado en relación con la dotación de medios materiales, vehículos blindados, o sistemas de comunicación», subraya el texto.
Curso de explosivos
Esta versión es rechazada por los portavoces del sindicato mayoritario, que acusan al consejero Javier Balza de «mentir» al afirmar que se ha consultado a los agentes para realizar los cambios. Según Erne, las comisiones de seguridad que se crearon «tenían una serie de conclusiones prefijadas a las que el departamento quería llegar y la intervención de los agentes de base fue mínima, sin que en ningún momento se quisiera contar con los sindicatos».
Para «empeorar» esta situación la central recalca que «en la propia 'instrucción 53' se afirma por escrito que las aportaciones que se han realizado desde los centros policiales todavía no se han aplicado». Según el sindicato, en los grupos de trabajo había cinco mandos y un ertzaina, «en ocasiones, destinado en oficinas».
Por otra parte, los portavoces de Erne explicaron que han comenzado a enviar a todos sus afiliados un nuevo manual de autoprotección, elaborado por el propio sindicato, con el fin de ofrecer información a los agentes y recordarles que «deben estar alerta ante la amenaza de ETA, tanto en el trabajo como en su actividad privada».
«Hasta ahora no hemos recibido ningún tipo de charla ni de curso en este sentido», insistieron. Esta no es la primera ocasión en la que Erne ofrece a sus afiliados formación para contrarrestar la amenaza del terrorismo. En 2004, la central organizó cursos sobre medidas de seguridad ante atentados con explosivos.






