Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Gente

Los elefantes también se enamoran
Un gran corazón
Ella formaba parte de un espectáculo circense y él rompió una valla y la sacó de ese mundo.
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Un gran corazón
TORTOLITOS. La pareja pasea su historia de amor por tierras indias. / AFP
Ella haría añicos los estereotipos de belleza femenina vigentes, pero él siempre la quiso tal cual era. Y no dudó en jugarse la trompa para estar con su amada, enrolada en un espectáculo circense. A lo mejor sufría al ver, desde la espesura de la selva, cómo ella pasaba los días balanceándose sobre la tela de una araña, váyase a saber, o practicando un número 'más difícil todavía', que ése es el 'leitmotiv' del circo. El caso es que, antes que hundirse en la desdicha, hizo caso a los dictados de su gran corazón y, en una noche estrellada como la que el martes iluminó Bengala, rompió la valla protectora que rodeaba a la carpa y la rescató.

Los elefantes también se enamoran, le guste o no al dueño de la hasta entonces dócil 'Savitri', que ya ha visto a los tortolitos fugados juguetear en el bosque, junto al lago. «La he cuidado desde la infancia y siempre ha sido obediente. Pero ese animal salvaje se ha ganado su afecto», asume el hombre. No es el único que sufre por la pérdida. Dolida en lo más hondo de su ser se siente la elefanta 'Gayatri', que echa de menos a su amiga más íntima; los veterinarios le han diagnosticado una depresión de elefante, ha perdido el apetito y el interés, hasta el punto de obligar al director del circo a cancelar el espectáculo. Un novio es difícil de encontrar en estos tiempos, pero convendría buscarle uno. Herido también, pero en lo más profundo de su libreta de ahorros, está el dueño del Circo Olympic, que ya ha perdido un bien valorado en «7.100 euros» y está a punto de perder a otro.

Son éstas las noticias que llegan del país de las vacas sagradas. Pero de elefantes, y no de rumiantes, hay hoy más novedades que contar. El nombre del que protagoniza la siguiente historia les sonará: 'Gran Hermano'. Al parecer, este proboscídeo era un adicto a la heroína. Le proporcionaban la droga, mezclada con su ración de bananas, sus cuidadores, unos traficantes de droga que aprovechaban su dependencia para manejarlo a su antojo transportando sus cargamentos a través de la selva en la provincia china de Yunnan.

Cuando la Policía forestal lo encontró, recomendó el tratamiento con metadona para aliviar el mono al elefante. Ha tenido que pasar un año para que su proverbial memoria se olvidara del rancio sabor de la heroína. Puede decirse que 'Gran Hermano' se ha deshumanizado. Ya es grande para entender que la suya es la ley de la selva.
Vocento
SarenetRSS