«Para empezar no es correcto que digan que hay comida suficiente. Desde que cerraron el comedero de Ordunte, está demostrado que las aves rapaces pasan hambre», asegura el portavoz de Izate, Sergio de Juan. En este sentido, desde esta agrupación recuerdan que, a raíz de la crisis de las 'vacas locas', se impusieron una serie de restricciones que obligan a «retirar el ganado muerto» de los campos. «¿Cómo va a haber alimento suficiente si ya casi no hay carroña en el monte ni tampoco comederos?», se preguntan desde la Sociedad para el Estudio de las Aves Rapaces (SEAR).
Los colectivos ecologistas también criticaron el hecho de que la Diputación sólo se haya referido a su «población asentada de buitres» a la hora de evaluar la necesidad de instalar un muladar. «Los buitres no conocen fronteras. Carranza ha sido tradicionalmente una de las zonas que mayor tránsito de aves rapaces ha registrado. Entre otras cosas porque aquí siempre ha existido una importante cabaña ganadera», explica De Juan.
El presidente de la agrupación ciudadana Karrantza Zabala, Raúl Palacio, se expresó en unos términos parecidos. Pero, además, añadió que este informe revela la «falta de talante consensuador» de la Diputación. «No han consultado ni a los ganaderos, ni a los vecinos», censuró Palacio.
Los ecologistas, además, insisten en que esta decisión no sólo perjudica a los buitres, sino que «también afecta» a especies como el alimoche, el milano y a otras aves necrófagas que «no son perjudiciales para los ganaderos».








