Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

CRÓNICA ROSA
Amor soluble al instante
Humberto Janeiro se casa con Angelita por riguroso orden de aparición. Es decir: «Ella estaba antes». Hombre, ya sabemos que no es cuestión de acabar cortándose las venas por amor como Owen Wilson pero, en fin, Humberto, un poco de romanticismo...
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Amor soluble al instante
MAL DE AMORES. Owen Wilson, antes de perder la sonrisa. / AP
Agosto nos va dejando con la sensación de que el afilador de la mortal guadaña ha adelantado la vuelta al trabajo y no sufre precisamente de síndrome postvacacional: qué frenética actividad, qué paroxismo... Pero entre tanto y tan triste funeral, habemus boda. Claro que se trata de una boda un poco descafeinada. Y hasta me atrevería a decir que soluble al instante, dada la inconsistencia del que se casa. Hablamos de Humberto Janeiro, también conocido como el tigre de Ambiciones, con permiso del llorado Currupipi.

Ahora que llegamos al final de las rebajas, Humberto nos anuncia que, entre su nutrido harén, ha elegido como esposa a Angelita, porque a ella la conoció antes que a Camila (entre otras candidatas). Y es que el padre de Jesulín es un 'playboy' del agro profundo que nunca necesitó de un físico espectacular para llevárselas de calle. A la que le gusta Humberto (hay gente pa tó) le gusta todo de él, hasta sus asimétricos andares.

No sé cómo será esa boda, porque para empezar tendría que ser capaz de imaginármela. Pero, en todo caso, suena a apaño otoñal, a acomodo... Vamos, en las antípodas del suicidio pasional del actor Owen Wilson. El pobre Wilson ha intentado cortarse las venas y envenenarse con una sobredosis de barbitúricos (ignoro si además hizo amago de tirarse por la ventana y abrir el gas) porque descubrió que su ex novia, a la que todavía ama, ha empezado a salir con otro.

No es que lo de Wilson me parezca un buen ejemplo, pero en los tiempos que corren, donde el amor (o lo que así llamamos) es algo que se consume con la rapidez con que se devora una hamburguesa y el desamor se metaboliza a la velocidad de un eructo, su gesto, por contraste, alcanza una dimensión shakespeareana. Siempre se ha dicho que un clavo saca a otro clavo, pero nunca como ahora vi a tanta gente dando tantos martillazos.

Con el martillo en la mano está Eugenia Martínez de Irujo. El duelo sufrido por su separación de Fran Rivera fue largo y, tras romper con Gonzalo Miró, no parece dispuesta a volver a pasar por lo mismo. Ya se la relaciona con el ex cuñado de Inés Sastre... Otra experta carpintera es Terelu Campos. Tantos clavos ha sacado y con tanta presteza que la creo capaz de montar la famosa libería de Ikea, y sin traducir del sueco... Vale, que la vida son dos días y no es cuestión de quedarse en casa llorando. Pero si a la comida rápida la llamamos 'comida basura', a este tipo de amor de consumo instantáneo y 'self service' ¿cómo habría que llamarlo? Va siendo hora de reivindicar el movimiento 'Slow'... pero para el corazón.
Vocento
SarenetRSS