En este sentido, los populares reclamaron al lehendakari «unidad y firmeza» para defender el tren de alta velocidad (TAV), a la vista de que «son sus propios aliados en el Ejecutivo vasco los que intentan boicotear el proyecto».
La reacción de la Administración central tampoco se hizo esperar. El delegado del Gobierno, Paulino Luesma, reclamó al Consistorio de Mondragón una copia del acuerdo sobre la 'Y', que fue aprobado por los ediles de ANV -formación gobernante en Mondragón- y por los de EB y Aralar. PNV se opuso y EA se abstuvo, mientras que el PP no estuvo presente en la sesión.
Luesma acusó a la coordinadora dirigida por Javier Madrazo de haber antepuesto «sus intereses partidistas» y de haberse convertido, a su modo de ver, en un «comparsa del nacionalismo extremista». El representante gubernamental avisó de que el Ejecutivo central no consentirá que se impida la ejecución de la 'Y', pues la considera un proyecto «de interés estratégico para Euskadi y para el resto de España». En este sentido, subrayó que las obras «cumplen las condiciones legales para su realización» y «gozan de un amplísimo consenso político y social».
«Explicación pública»
Por su parte, el parlamentario vasco Oscar Rodríguez, portavoz del PSE-EE en los debates de infraestructuras, recordó que el respaldo de EB a la moción de Mondragón ha puesto de relieve una vez más que el tripartito «hace aguas por todas partes» y que, «tarde o temprano», el lehendakari Juan José Ibarretxe tendrá que dar «una explicación pública» sobre «los conflictos internos y sobre la falta de liderazgo del Ejecutivo».
Rodríguez subrayó que los socios del tripartito no sólo discrepan sobre el tren de alta velocidad, «el proyecto más importante de la historia de Euskadi», sino también sobre la convivencia del país. En su opinión, cada día «parece más evidente» que el Gabinete de Ibarretxe «no sirve para la eficaz gestión de los proyectos estratégicos, ni siquiera de los asuntos cotidianos».
El parlamentario socialista calificó los 'desmarques' de Ezker Batua en Mondragón, y de Eusko Alkartasuna en la población alavesa de Legutiano, de «espectáculos que nos brinda el tripartito», que sólo sirven para que los ciudadanos cada vez se sientan más alejados de la política vasca.
«El menor daño»
Rodríguez recordó que, hace dos meses, su grupo parlamentario ya dirigió una pregunta a Ibarretxe sobre este asunto, pero agregó que, a la vista de lo ocurrido esta semana, la iniciativa «parece tener más sentido ahora que entonces».
Entretanto, uno de los concejales de EB en Mondragón que apoyó la moción contra el tren de alta velocidad, Joseba Ugalde, puntualizó ayer que el Ayuntamiento guipuzcoano «no va a impedir» que el proyecto se lleve a cabo en la comunidad autónoma, sino que sólo intenta evitar que pase por el pueblo. Ugalde añadió que, si ese objetivo no se lograra, el Consistorio intentaría que «el daño que se va a hacer al municipio fuese el menor posible».
Según el edil, la moción contra la 'Y' fue planteada, entre otras razones, porque el trazado incluye dos vertederos «muy importantes» a su paso por Mondragón, lo que, en su opinión, causará conflictos y perjuicios al municipio. El edil recordó que, además, las obras afectarán a «uno de los pocos encinares que quedan en Euskadi» y al monte Udalaitz, donde está previsto excavar un túnel de 11 kilómetros de largo y 200 metros de ancho.
A tenor de estas manifestaciones, el parlamentario vasco Borja Sémper, portavoz del Partido Popular para infraestructuras, lamentó que «algunos (socios) que conforman el Ejecutivo de Ibarretxe no sólo no apoyan decididamente el proyecto de la 'Y', sino que se unen a quienes siempre se ponen en contra de cualquier iniciativa que suponga progreso».








