La familia llegó ayer a su domicilio de la localidad guipuzcoana, después de que la Policía Judicial les tomara declaración durante la jornada del lunes para tratar de reconstruir su itinerario con el comando etarra. Al parecer, los agentes les trasladaron incluso a varias zonas para ver si podían identificarlas como los lugares donde estuvieron retenidos y así aportar nuevos datos a la investigación del talde y su posible infraestructura. La Fiscalía de París ha abierto una investigación por «secuestro en banda organizada» con fines terroristas. Antes de ser entrevistada por la Policía, la familia fue examinada por médicos.
La pareja no ha querido hablar ante las cámaras, aunque uno de sus familiares ofreció ayer un relato de su secuestro. Se desencadenó a primera hora de la mañana del viernes. La pareja y su hijo, que habían aparcado su furgoneta 'Mercedes Vito', habilitada como autocaravana, en Messanges (Francia), escucharon unos golpes en la puerta. Nada más abrir, los terroristas -cinco se encargaron del rapto, según la investigación- mostraron al matrimonio algo parecido a una placa, pero inmediatamente se identificaron como miembros de ETA y les dijeron que necesitaban su vehículo.
Al raso
Los etarras les permitieron coger alguna ropa y dos de ellos se llevaron la furgoneta. Los otros tres introdujeron al matrimonio y a su hijo en un monovolumen 'Renault Escenic' y les trasladaron a una casa. Los activistas colocaron sendas capuchas a los dos adultos para que no vieran el recorrrido.
Los secuestrados permanecieron en una habitación los dos primeros días, viernes y sábado. Al principio, los terroristas encadenaron al padre. Luego, les facilitaron un ordenador para ver películas, tras dejar claro que únicamente les interesaba su autocaravana, por lo que los cautivos estuvieron bastante «tranquilos».
El comando sacó a los dos adultos y a su hijo de la casa el domingo y los trasladó en el coche hasta un monte, en el que pernoctaron al raso. En la manaña del lunes, fueron liberados. La familia caminó e hizo autostop hasta llegar a la comisaría de Tartas (Landas), donde explicó que había sido secuestrada. Fuentes de la Gendarmería dijeron que, a su llegada, los tres estaban «fatigados», pero no habían sufrido malos tratos, aunque el padre llevaba en los brazos las huellas de las ataduras utilizadas por los terroristas.






