
Pau Gasol y Tony Parker se saludan antes de comenzar el partido. /EFE
España está imparable. En su octavo amistoso antes del Eurobasket, que arrancará el lunes, también acabó con una de las favoritas al título continental en Madrid, la Francia de Tony Parker, la última selección que ganó a los campeones del mundo, hace ya dos años.
El equipo de Pepu Hernández ha cerrado la fase de preparación con ocho victorias para aumentar a 26 el número de triunfos consecutivos, y tras superar con nota alta un verdadero examen ante Francia, ya está preparada para el asalto a la corona continental. Parker no fue suficiente para impedir que Francia recibiese también una lección del único equipo que llega invicto al Eurobasket.
España, que se sacrificó y se divirtió ante Francia, demostró estar en plena forma. La superioridad confirmada frente al equipo francés, en un triunfo encabezado por Gasol y Rudy, debe servir a España para reforzar su moral y meter aún más miedo a sus rivales, por si no tenían ya suficiente.
La selección no se conformó con un espléndido primer cuarto ante una Francia que también rayó a un altísimo nivel en ese periodo, con Rudy y Parker líderes entonces de casi las acciones ofensivas. En el segundo ya apareció la mejor España para martillear a un equipo superfísico. Defensa, rebote y contraataque de los suplentes fueron las armas de los campeones del mundo para alcanzar una primera máxima ventaja de 11 puntos.
Otra vez el bloque
El tiro exterior fue el que rompió a Francia tras el descanso, aunque fue al comienzo del último cuarto cuando se consumó el triunfo de forma definitiva. Aunque Parker no estaba en cancha, la muralla defensiva y la velocidad llevaron a España a una diferencia enorme: 70-54. Antes habían sido cinco triples de España en el tercer periodo los que habían dejado al mejor jugador de la final de la NBA y compañía sin posibilidad de respuesta.
El resto del equipo francés estaba maniatado por el trabajo defensivo de un grupo sacrificado y los rebotes de Reyes y los Gasol. Y con esa seguridad atrás, España estaba animada a lanzar desde lejos sin pensárselo. El bloque volvía a imponerse a las individualidades, pese a los esfuerzos del fantástico Parker por reducir diferencias: 73-66 a tres minutos del final. A España, fiada a la garantía que da Gasol en cualquier aro, le tocó después forzar atrás y mantener la cabeza fría. En ello tampoco le gana nadie.