
Las autoridades helenas muestran más desánimo cada día que pasa, al comprobar que todos sus intentos por atajar las llamas son infructuosos. Ayer, los servicios de extinción ya hablaban de 89 focos -35 más que el domingo-, mientras el Gobierno de Atenas ofrece hasta un millón de euros por pistas que lleven a detener a los responsables de la catástrofe, que ha causado ya 63 muertos.
Biron Polidoras, titular de Orden Público, calificó los fuegos como una «amenaza asimétrica» contra el país, término usado en el pasado por Estados Unidos en referencia al terrorismo. Según el ministro, el fiscal especial para terrorismo y crimen organizado, Dimitris Papangelopulos, estudia aplicar en este caso la legislación antiterrorista contra los autores de los siniestros.
El departamento de gestión de bomberos informó de que las autoridades investigan mecanismos incendiarios encontrados en varios focos. Se sospecha que en algunos fuegos fueron provocados por especuladores de terrenos. El Gobierno Karamanlis ha ofrecido recompensas de entre 100.000 y un millón de euros por información que lleve a localizar los responsables, mientras que hasta la noche del domingo fueron detenidas más de cincuenta sospechosos.
La zona más afectaba por las llamas sigue siendo la parte sur del Peloponeso, donde el Ejército inició la evacuación de los habitantes de decenas de poblados ante el avance de las llamas. Helicópteros y aviones militares rescataron a decenas de pobladores por aire debido a que el denso humo no permitía que se aproximaran los vehículos de los bomberos o privados. En otras partes de la península, las Fuerzas Armadas enviaron autobuses para salvar a los habitantes, por ejemplo en la localidad de Crestena.
Por tierra y aire
Los servicios de extinción combaten por aire y tierra una veintena de grandes incendios en el Peloponeso, en las islas de Kefalonia y Eubea, en la región de Ioanina (noreste), en las regiones de Eteolokarnania (oeste) y Ftiotida (centro). El domingo, parte de Olimpia fue afectada por las llamas, que dejaron calcinados los entornos del Museo Arqueológico y el histórico monte de Cronio. Sólo en el Peloponeso han sido arrasadas unas 40.000 hectáreas de zonas boscosas desde el viernes pasado, además de afectar a una decenas de pueblos, dejando a cientos de familias damnificadas.
Una unidad de bomberos israelíes estaba ayer de camino a la histórica localidad de Olimpia para proteger de las llamas el famoso recinto arqueológico. Incluso Turquía, que siempre ha mantenido unas pésimas relaciones con Grecia, sobre todo por el contencioso de Chipre, ha enviado un hidroavión para ayudar a combatir los incendios forestales. El aparato se unió a los más de 800 bomberos griegos, varias decenas más llegados de otros países, así como 20 aviones y 19 helicópteros, que participan en la lucha contra las llamas. Casi 500 soldados también fueron movilizados para la misma tarea.
Entre los afectados la ira es cada vez mayor, ya que muchos ciudadanos acusan a las autoridades de pasividad y ineptitud para controlar la situación. En la comunidad de Frixas, en el Peloponeso, las autoridades locales pidieron ayer ayuda en forma desesperada ante las cámaras de televisión y denunciaron una «falta de coordinación» en los trabajos de extinción.
Giorgos Kostópulos, de la administración local de Frixas, acusó al Gobierno «de abandono» y se quejó de que no hay suficientes aviones cisterna. Y varios habitantes de los pueblos Klidias y Pothos, también en el Pelonopeso, huyeron de sus viviendas, perseguidos por las llamas, sin contar con la asistencia de los bomberos, según denunciaron a los canales atenienses.
En la localidad de Seta en la isla de Eubea, un vecino declaró a gritos a la televisión que el viento cambiaba de dirección y que «es cosa de horas» que se quemaran las casas. Pidió que se enviaran más helicópteros debido a que el fuego era combatido sólo por cinco aviones cisterna, dos de ellos españoles.
La prensa griega refleja ayer el malestar de los ciudadanos. El periódico 'Eznos' titulaba «Son incapaces de proteger a la patria», mientras que 'Apogevmatini' aseguraba que «el enemigo está entre nosotros».






