En su primera comparecencia pública desde que el 'crack' inmobiliario en EE UU extendió el temor a un colapso crediticio y a un frenazo de la economía mundial, el máximo responsable del BCE dejó todas las puertas abiertas sobre el futuro de los tipos de interés en la Eurozona. La entidad ha lanzado reiteradas advertencias, en su alambicado lenguaje habitual, de que se propone subirlos un cuarto de punto -hasta el 4,25%- en la reunión que celebrará el 6 de septiembre. Así interpretaron los analistas su anuncio del pasado día 2, tras el último encuentro de su consejo de gobierno, de que someterá a una «extrema vigilancia» el control de la inflación al considerar que han aumentado los peligros que le acechan a medio plazo. Sin embargo, el hundimiento del negocio de préstamos de alto riesgo en Estados Unidos y sus eventuales efectos sobre las finanzas internacionales le han llevado a madurar el aplazamiento de esa medida.
«Prestamos atención a la evolución de los mercados», proclamó ayer Trichet en Budapest, donde pronunció una conferencia en la asamblea anual de la Asociación Económica Europea. Reacio a concretar sus planea acerca del precio del dinero, se limitó a recordar que el eventual incremento será debatido la próxima semana por el BCE. «Tomaremos nuestra decisión en el momento oportuno, y entonces evaluaremos todos los elementos de las finanzas europeas y mundiales», declaró.
«No hemos hecho una nueva evaluación de la política económica desde el 2 de agosto», señaló para evitar un pronunciamiento más nítido. Aunque su mensaje de entonces hacía prever un ascenso inmediato, fue anterior a la tormenta generada por las 'hipotecas basura', subrayó.
Portavoces oficiales del banco han explicado en los últimos días que el repunte de los tipos será congelado si persisten las turbulencias financieras originadas por las 'hipotecas basura'. Si desaparecen esas tensiones, la subida saldrá adelante. Algunos gobiernos europeos -Francia, sobre todo, y en menor medida Alemania- han presionado a la autoridad monetaria para que no realice ese movimiento de ficha al entender que sería contraproducente en un contexto de restricción del crédito y de enfriamiento de la economía europea. La crisis inmobiliaria de EE UU ha desatado el temor de las entidades financieras a los impagos, por lo que algunas de ellas se resisten a dejar efectivo a sus competidores -lo que ha obligado a los bancos centrales a intervenir para garantizar la liquidez del sistema- y han endurecido las condiciones para los préstamos a sus clientes. Las principales potencias europeas observan con inquietud un posible frenado de la inversión en ese contexto y un parón de la actividad. El Producto Interior Bruto (PIB) de la zona euro se desaceleró en el segundo trimestre al expandirse a un ritmo del 2,5%, seis décimas menos que entre enero y marzo.
El BCE inyectará hoy 194.000 millones en una subasta de refinanciación ordinaria para garantizar el funcionamiento del sistema bancario.
La Reserva Federal norteamericana se vio obligada ayer a 'colocar' 6.964 millones de euros, con un vencimiento de diez días, para que los bancos pudieran atender sus necesidades de préstamos. desde que estalló la crisis de las 'hipotecas basura' el pasado día 9, ha realizado adjudicaciones extraordinarias por valor de 95.308 millones.






