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Economía

ANÁLISIS
Enrevesado
28.08.07 -
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Las declaraciones de los gobernadores de los bancos centrales son siempre vagas e inconcretas, a veces resultan reservadas y misteriosas y en ocasiones se convierten en crípticas e indescifrables. Ayer fue una de ellas. Jean Claude Trichet dijo que vigila con detenimiento la evolución de los mercados financieros y las necesidades de liquidez del sistema bancario, lo que podría interpretarse como un reflejo de su decisión de mantener los tipos de interés invariables para no empeorar las cosas. Pero inmediatamente después advirtió de que se mantiene alerta ante las tensiones inflacionistas, una fórmula banal que se utiliza habitualmente para adelantar las subidas de los tipos. Así que como quieran: elijan la opción que más les guste o la que más les convenga.

La verdad es que la situación es un tanto enrevesada. En una economía de mercado libre como la nuestra, los precios obtenidos por cualquier producto o servicio se ajustan con las cantidades ofrecidas y, al revés, las cantidades ofrecidas dependen de los precios admitidos, moviéndose todo ello hasta alcanzar un determinado punto de equilibrio. Y el dinero no es una excepción a esta norma general. Vale, pero ¿qué sucede en los mercados financieros? Pues que los bancos centrales están aportando liquidez al sistema en cantidades cósmicas, lo que en buena lógica debería presionar a la baja del precio del dinero. O sea, justo lo contrario de una subida de tipos.

Aunque les pueda sonar a despropósito no descarten que ésta se convierta en la opción finalmente elegida por Trichet: elevar los tipos para mantener a raya a la inflación, mientras proporciona liquidez en cantidad suficiente para evitar cualquier posibilidad de colapso del sistema. De momento, lo bueno de decir una cosa y su contraria es que le permite ganar tiempo y ver cómo evolucionan los mercados, Así podrá decidir en septiembre, cuando disponga de más datos y tenga menos margen de error.
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