
Los agentes acudieron a la vivienda alertados por el presunto asesino, Epson C., de 30 años, también de nacionalidad brasileña, que acudió a la comisaría de la Policía local para reconocerse autor de los hechos. Según fuentes oficiales, en el momento del crimen se encontraba en la casa el hijo de la pareja, que ha quedado al cuidado de una abuela. Entre tanto, el padre permanecía ayer recluido en dependencias de la Guardia Civil, a la espera de pasar a disposición del juez.
El segundo asesinato tuvo lugar varias horas antes en la isla de Tenerife, en unos apartamentos turísticos situados en Los Cristianos, en la localidad de Arona. La fallecida fue una mujer británica de 40 años que recibió varios cortes de arma blanca, algunos en el cuello, según informó la Delegación del Gobierno.
Todos los indicios apuntan a que el responsable de las cuchilladas es su compañero sentimental, un hombre de 47 años, de la misma nacionalidad, que fue arrestado por la Policía.
El cadáver fue descubierto gracias a la llamada realizada por el camarero del bar que está situado debajo de los apartamentos de Los Cristianos. Por allí apareció el presunto asesino durante la tarde del sábado, desorientado y con las ropas manchadas de sangre. Al contemplar el estado de las prendas, el camarero se alarmó y decidió llamar a la comisaría. Una patrulla de agentes se presentó en el bar y acompañó al individuo hasta su vivienda. Fue entonces cuando hallaron a la compañera de éste tendida en el suelo, en medio de un charco de sangre.
Trastorno mental
Según indicaron algunos vecinos, el detenido padece un trastorno mental que le impide, en muchas ocasiones, reconocer a la gente. El cadáver permaneció en la vivienda hasta las diez de la noche, a la espera de ser trasladado al Instituto Anatómico Forense.
Los dos crimenes del sábado elevan a 54 el número de víctimas de la violencia sexista durante este año, si bien todavía no se ha confirmado oficialmente que ambos episodios sean de carácter machista. El 38%de las fallecidas son extranjeras, colectivo que acaparó el 29% de las víctimas en 2006 y el 33% en 2005, según los datos facilitados por el Instituto de la Mujer.
De las 20 mujeres no españolas asesinadas desde enero por sus parejas, diez procedían de países iberoamericanos; siete, de la UE; dos, de África y una, del resto de Europa. «Hay que hacer un esfuerzo añadido para erradicar la violencia de género entre la población inmigrante», insistió ayer la secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, en declaraciones a una emisora de radio.
Rumí se expresó en la línea ya manifestada por la presidenta del Observatorio de Violencia de Género, Montserrat Comas, que ha advertido de que las tasas de violencia sexista entre los extranjeros son mayores que las de los españoles. La secretaria de Estado de Inmigración agregó que las políticas de violencia de género «muy complejas» y requieren un largo trabajo previo para surtir efecto; aunque espera que los primeros resultados puedan comprobarse «dentro de poco».








