Azkarraga insiste en que «no» abomina de la transversalidad porque cree en una «necesaria convivencia». «Lo que deploro es que los gobiernos de turno en el Estado no tienen voluntad de llegar a acuerdos. Confunden entendimiento con trágala», denuncia. Pone como ejemplo el caso de Navarra, donde el ensalzado «pragmatismo» del PSOE ha quedado bajo sospecha tras el veto de la Ejecutiva federal a los deseos del PSN.
El dirigente de EA plantea la necesidad de una «confrontación democrática» como legítima opción ante las negativas del Estado y aboga por «profundizar en la confianza y el trabajo conjunto» entre nacionalistas. «Tengo la esperanza en que nos podremos encontrar», señala.






