
Un niño de 13 años y dos jóvenes de 18 resultaron heridos en un tiroteo en Londres durante la madrugada de ayer, según informó Scotland Yard. Según la Policía, el suceso ocurrido en la capital tuvo lugar cuando un grupo con las caras cubiertas disparó a varias personas en el exterior de una casa donde se celebraba una fiesta.
El menor recibió un disparo en la pierna y los otros dos en la espalda. Todos fueron ingresados en el hospital y ninguna de sus vidas corre peligro. Scotland Yard continúa con la investigación para detener a los autores de la agresión y no aportó más datos de los sucedido, con el fin de no dar pistas a los atacantes.
Respecto al 'caso Jones', la Policía, que no ha encontrado aún el arma utilizada (una pistola de cañón largo), examina las grabaciones de las cámaras de vídeo instaladas en las proximidades del pub junto al cual el pequeño Rhys había estado jugando al balón el miércoles con sus amigos.
Las autoridades están preocupadas por el muro de silencio en torno a lo sucedido y no dejan de hacer llamamientos tanto a los jóvenes como a los adultos del vecindario para que faciliten información. «Comprendemos que la gente tenga miedo y se resista a dar información a la Policía, pero lo que quiero decirle a esa gente es que hay que vencer el miedo», afirmó en conferencia de prensa Chris Armitt, superintendente de la Policía del condado de Merseyside.
Fuentes policiales dijeron al dominical 'The Observer' que la cultura de las bandas de Liverpool está siendo fomentada por empresas privadas de seguridad que reclutan a jóvenes para el tráfico de drogas, mientras ofrecen protección contra los mismos grupos a los comerciantes locales. Según esas fuentes, miembros juveniles de las mencionadas bandas traen la droga, mayormente cannabis con el alucinógeno PCP, desde Amsterdam a través de los aeropuertos del norte de Inglaterra.
Empresas de seguridad
Las empresas de seguridad dicen luego a los comerciantes que pueden ayudarles a desembarazarse de esos jóvenes delincuentes si firman una póliza con ellas. Una fuente consultada por ese periódico calcula que unos 500 miembros de bandas juveniles operan en la ciudad y hay entre 3.000 y 4.000 personas que se dedican al narcotráfico.
Mientras, la titular del Interior, Jacqui Smith, ha anunciado planes para un nuevo sistema que permitirá a los ciudadanos denunciar, amparados en el anonimato, a personas de las que sepan que poseen ilegalmente armas de fuego. Según la ministra, la absoluta prioridad es conseguir que las pistolas salgan de las calles y, a tal efecto, el Gobierno piensa establecer una red de puntos, que no serían en ningún caso comisarías, sino lugares «neutrales», donde podrían depositarse esas armas.
«Podríamos encargar de ello a una organización voluntaria que colaborase con la Policía» y a la que estuviesen dispuestas a acudir las personas deseosas de proporcionar alguna información o entregar las armas de un tercero, explicó Smith.






