
Porque en 'Caótica Ana' prima la imagen hipnótica por la imagen hipnótica, la descripción por la descripción, el detallismo por el detallismo, hasta el extremo de que la tensión narrativa se diluye en una acumulación de reiteraciones que a nada conducen. Por supuesto que no quiero desacreditar otras opiniones sobre la película, sino constatar el hecho evidente de que, por sus progresivas limitaciones, el cine de Medem cada vez es más asimilado por ese sector de críticos que están en el cine, como vulgarmente se dice, 'de pasada'.
Con diálogos rimbombantes, intérpretes de categoría -la sólida Bebe, la prometedora Manuela Vellés, la elegante Charlotte Rampling- y una horrorosa secuencia final, el filme no termina de cuajar. De manera que lejos de ser una depuración o síntesis del mundo de Julio Medem, 'Caótica Ana' es una superficialización, una repetición sin aportaciones, una obra fallida por cuestiones 'de forma' que inciden negativamente en las cuestiones 'de fondo'.






