
EL PERFIL
-Menuda paliza.
-Sí, ha sido un disco difícil. He pasado por momentos de inseguridad, de bloquearme escribiendo. Yo estaba acostumbrado a hacer discos en seis meses. Esta vez tuve mucho tiempo para pensar y la verdad es que me volví loco.
-¿Por qué empleó tanto tiempo?
-Fue una cuestión de lógica. En un álbum caben quince canciones. Si tienes más tiempo y escribes treinta, la posibilidad de que sean mejores se multiplica.
-¿Es verdad que sólo trabaja de noche?
-Sí, la mayoría de las veces. Y, cuidado, que no soy el único. Si vas a un estudio a las diez de la mañana, no encontrarás a nadie.
-¿Cómo era su rutina?
-Entraba a las cinco de la tarde y no salía hasta las seis de la mañana. Como no había ventanas, no me daba cuenta del paso de las horas. Me acostaba a las siete, me levantaba a las dos, comía y volvía. Era un poco putada.
-Sano seguro que no es...
-Mmm... En cierto modo, sí, porque no hay juerga y... ehh... ja ja.
-Vale, vale. Decía antes que era duro.
-Sí, te destruye la vida social por completo. Cuando la gente se levanta, tú te vas a dormir y eso es jodido. Una cosa es aguantar seis meses, otra es hacerlo tres años. Para peor, cuando pensaba que había acabado, surgía una nueva canción que lo cambiaba todo. Me sentía como andando en círculos.
-¿Y cuándo supo que ya tenía la versión buena?
-La compañía me ayudó muchísimo a saberlo, ja ja.
-¿Qué cosas le quitan el sueño?
-Los miedos. Yo mezclo la cosa más tonta con la más importante. Me acuesto por la noche, me pongo a pensar y no puedo apagar el cerebro. Desgraciadamente, siempre he sido así, un chaval muy nervioso e hiperactivo.
-¿Las que montaría en la escuela!
-Siempre, ja ja. No podía estarme quieto y no tenía paciencia para estudiar más de quince minutos seguidos. En cambio, cuando me ponía a escribir canciones, el tiempo volaba. Ya entonces, con 16 años, sabía que iba a caer en la música.
-¿Qué se necesita para vender 40 millones de discos?
-Mucha suerte, ja ja. Mucha coña. Sobre todo ahora, que hay más canales, más competencia y existe Internet. Te lo tienes que currar.
-¿Le preocupa la piratería?
-Me preocuparía más si me dijeras que a la gente le importa tres cominos la música.
-¿Es cierto que presentó su primera 'demo' con un nombre falso?
-Sí, y otras veces lo hice con mi nombre real. Lo gracioso es que me rechazaron con los dos, ja ja.
-¿Cuál cree que fue la razón?
-Ser el hijo de un famoso puede hacer que te presten atención, pero, en general, te resta mucha credibilidad. La gente piensa que eres un niñito de papá.
-¿Le pesa esa paternidad?
-Al principio, sí. Me jodía ir a un programa y que me presentaran como el hijo de Julio Iglesias. Es molesto cuando crees en lo que haces y tienes ambición. Pero después se me pasó.
-¿Es difícil conseguir pareja siendo tan famoso?
-No. Lo difícil es mantener una relación estable, ja ja. Las relaciones, en sí, son complicadas, pero valen la pena.
-¿Le cuesta mantener un vínculo?
-¿Ostras! Yo pensaba que mi trabajo era jodido hasta que me metí en una relación, ja ja. Sólo he tenido una pareja seria en mi vida y no soy un experto, pero, si hay respeto mutuo, cualquier cosa es posible.
-¿Echa de menos de España?
-Cada vez que vengo, siento que estoy en casa. Y cada vez que me marcho, siento nostalgia y pena. Mi primera copa fue aquí, mi primer beso, la primera vez que me enamoré... Bah, 'enamorar', quiero decir... ja ja, ya sabe.
-¿Le persigue mucho la prensa?
-De vez en cuando, pero yo hago una vida normal. Voy al cine, salgo en lancha con mis amigos, paseo por la playa con mi perro...
-¿Cómo son sus vacaciones ideales?
-Serían en la Costa del Sol o en Las Baleares. Comería jamón serrano todos los días, bebería cerveza y... ja, ja, ya iba a decir una guarrada. Me dedicaría a no hacer nada.








