
-Se han confirmado los peores presagios.
-Era evidente que ETA intentaba desde hace tiempo cometer un atentado y que sólo la eficaz actuación de las fuerzas de seguridad se lo había impedido.
-¿Espera algún tipo de desmarque por parte de Batasuna?
-Batasuna no va a desmarcarse porque es sumisa a ETA.
-ANV no ha condenado el atentado. ¿Cree, como dice el PP, que debe iniciarse el proceso de ilegalización?
-Hay que dejar las cosas claras. Por mucho que diga el PP, que una formación deba ser ilegalizada por no condenar un atentado no consta en ningún epígrafe de la Ley de Partidos. Se trata de un principio moral que hay que exigir, pero que juridicamente no es vinculante. Pero habrá que estar vigilantes. En todo caso, y para nosotros, si no se da esa condena, ANV quizá pueda estar en la legalidad, pero nunca tendrá legitimidad.
-¿Teme una escalada violenta?
-Lo que está claro es que hay gente a la que se le llena la boca hablando de paz y de diálogo, y cuando llega la hora de la verdad no son capaces de romper el yugo y el hilo que les une a la banda terrorista.
-En lo político, ¿esperaba un verano tan caliente?
-No, pero es que hay gente que lo quiere complicar poniendo encima de la mesa fórmulas que debieran estar superadas. Que se haya vuelto a hablar de una consulta que nos divide me parece una irresponsabilidad absoluta.
-¿Cómo ve la situación interna del Gobierno vasco?
-El tripartito hace aguas desde el principio de la legislatura. Ellos se presentaron a las elecciones como un Ejecutivo que garantizaba la estabilidad, la cohesión, y son incapaces de hacer un Ejecutivo estable para gobernar. Sólo es capaz de hacer política sectorial cuando el Partido Socialista se pone al frente.
-¿Pero cree que puede romperse a corto plazo?
-Cuando a alguien sólo le une el interés de permanecer en el poder, que es lo que sostiene al tripartito, estoy seguro de que buscarán la excusa para mantener esa unidad.
-¿Qué espera del pleno de política general de septiembre?
-Desgraciadamente, una repetición de plenos anteriores. El lehendakari pondrá encima de la mesa planteamientos que buscan la acumulación de fuerzas nacionalistas en lugar de proyectos para todos los ciudadanos de Euskadi. La sociedad vasca nos está diciendo que lo que quiere es la transversalidad para hacer un País Vasco construido entre todos.
-Una transversalidad hacia la que Joseba Azkarraga ha mostrado su «más absoluto rechazo».
-Me parece un irresponsable absoluto. Pretender hacer una sociedad enfrentada al 50% es no entender nada. Se trata de un dirigente político que no tendría que estar en un gobierno.
-Hace unos días, usted señalaba en un artículo que, en función de lo que dijese Ibarretxe en septiembre, el PSE asumiría «compromisos políticos».
-Siempre hemos estado dispuestos a alcanzar compromisos para que el país funcione. Y así hemos aprobado los Presupuestos, la Ley del Suelo, la de Aguas o un pacto social. Pero todo esto se truncará si lo que tenemos enfrente es un Gobierno que busca un proyecto soberanista excluyente; si es así, no le vamos a facilitar los Presupuestos.
Gestión
-¿Habrá consulta esta legislatura?
-Espero que no porque sería un error imperdonable. Una consulta, tal y como nos la viene proponiendo Ibarretxe, sería decir a los ciudadanos que él, en primer lugar, es incapaz de llegar a un entendimiento con el resto de fuerzas políticas. Sería una consulta que no tendría ni legalidad ni legitimidad.
-¿Se ha recuperado de la decepción de Álava?
-Bueno, nosotros ya dijimos desde el principio que eran nuestros mejores resultados pero que iban a ser muy difíciles de gestionar. Aun así, nos pusimos a buscar alianzas que formasen gobiernos estables.
-Y, evidentemente, no fue posible.
-Algo no hemos hecho bien cuando el PNV gobierna las tres diputaciones tras haber obtenido los peores resultados de su historia. Asumimos la parte de responsabilidad que nos corresponde, pero tenemos que mirar hacia adelante. Tenemos dos de las tres capitales y gobernamos los principales ayuntamientos.
-¿No se intentó un pacto más o menos global con el PNV?
-Algo se movió en ese sentido, pero no quisieron. Los nacionalistas hicieron lo que preveíamos. Aunque se habían presentado por separado, estaba claro que se iban a juntar tras las elecciones porque les une el poder.
-¿Cuál ha sido su mayor error?
-Confiar en los acuerdos previos que habíamos obtenido con alguna fuerza política que luego utilizó al PSE para subir el precio en otras negociaciones.
-¿Se refiere a Eusko Alkartasuna?
-Bueno, es evidente que me refiero a lo que sucedió en Guipúzcoa.
-Pero que EA actuase así entraba dentro de lo posible teniendo en cuenta que forma parte del Gobierno vasco con el PNV. ¿Les ha servido de experiencia para cuando se celebren las próximas elecciones autonómicas?
-De aquí a dos años quizás otros tengan más problemas. Me refiero a que había un tripartito que tenía un pacto previo y se ha roto por todas partes. Nosotros intentábamos nuevas alianzas que podremos poner encima de la mesa en el futuro.
-¿La negociación la dirigió la ejecutiva de Euskadi o se llevó desde Álava?
-La ejecutiva de Euskadi tiene la responsabilidad que le corresponde, pero fue una negociación territorial.
-¿Pedirá explicaciones a Txarli Prieto?
-No, porque él intentó gestionarlo lo mejor posible.
-¿No pensaron en ningún momento apoyar al PP?
-Sí lo pensamos, pero creímos que era al PP a quien le tocaba dar el paso. Sigue anclado en esa estrategia cuyo enemigo de referencia es el Partido Socialista y el 'todo vale'. Es un esperpento de hacer política. Está en el no por el no. Afortunadamente, María San Gil ha vuelto con energías renovadas, pero creo que para insistir en el error.
De la mano
-En su partido hay dos líneas claras; los partidarios de pactar con EA y EB y los que apuestan por una alianza con el PNV. ¿Cuál es la oficial?
-El PSE ocupa la centralidad y puede pactar con todo el arco parlamentario. Pero sí diré una cosa de cara al futuro y a las elecciones autonómicas: el PSE sólo pactará para entrar en un hipotético Gobierno si es el referente principal.
-¿Sólo estará en el Ejecutivo si usted es lehendakari?
-Si el lehendakari es socialista. Ha llegado el momento de la alternancia. No estamos en la situación de los primeros gobiernos de coalición entre el PNV y el PSE. Entonces era necesario unir a las dos grandes fuerzas políticas de este país frente al terrorismo, para poner en marcha las grandes medidas de lo que tenía que ser la futura autonomía: Osakidetza, la reforma educativa... Ahora, por higiene democrática, corresponde dar el segundo paso, que es la alternancia. Después de 30 años con lehendakari del PNV, toca que sea socialista.
-¿Descarta un futuro gobierno de coalición con el PNV?
-No, podría ser perfectamente un Gobierno con el PNV, pero con lehendakari socialista.
-Usted se posicionó claramente a favor de un pacto con Nafarroa Bai.
-Creo que lo hemos hecho mal. Hemos dado una imagen de partido que no sabía muy bien lo que quería. Podíamos haber sido más claros desde el principio. Hemos mareado demasiado tiempo la perdiz.
-Del sainete que se ha vivido los últimos dos meses, ¿quién ha tenido más parte de culpa, la dirección del PSN o Ferraz?
-Me reservo la opinión. No voy a decir si quiero más a mi madre o a mi padre. Sólo digo que el PSN es el PSOE y el PSOE debe contar con el PSN. Estas cosas hay que hacerlas de la mano y no se ha hecho así.






