El diccionario define al topo como un mamífero insectívoro que se alimenta de gusanos y larvas de insectos, pero al parecer el bicho, que hace también a pelo y a pluma, no descarta la alimentación vegetariana y por lo que he podido leer en nuestro periódico se van a tomas medidas a gran escala, para evitar que esta plaga nos jorobe las cosechas de turno entre las que se cuenta la vinícola.
Cuando Mario me contó al principio su problema con los topos que le estaban jorobándole la huerta, se me ocurrió hacerle un dibujo de Don Celes matando topos a tiros. Lo que yo no sabía era que mi amigo iba a tomarse la indirecta en serio y que mi dibujo, hecho tan sólo en plan humorístico, se iba a convertir en realidad.
Mario, que tiene buena puntería, se animó viendo a Don Celes cazando topos a tiros y pensó que aquello podía ser también una solución: y ahora, provisto de una escopeta de aire comprimido, alterna el método hidráulico del balde de agua con el cinegético y mata dos pajaros de un tiro. El tiempo y el topo.
Según me cuenta este improvisado cazador de topos ya llegaron a su pueblo los batallones de contraataque a fin de emprender lucha en serio contra estos bichos. Porque la plaga topera es tan numerosa que no les bastan con las larvas y los gusanos, y se come todo lo que se pone al alcance de sus dientes. Suponiendo que los tengan, claro, porque yo de zoología entiendo poco.
Pero, mientras tanto, Mario no baja la guardia. Al margen de la tareas exterminadoras, sigue aplicando en su huerta los dos sistemas de eliminación; el balde de agua y la escopeta, que maneja siguiendo el lema de '¿Leña a los topos!'. Y como tiene buena puntería, el método parece que le da resultado. Lo único que lamenta es que los topos no sean comestibles como las codornices.








