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Imaz defiende «sin complejos» el pactismo frente a las tesis «radicales» de Azkarraga
Advierte al consejero de que la sociedad «premia» la moderación y ensalza el papel del «valioso» Galdos en EA
25.08.07 -
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Imaz defiende «sin complejos» el pactismo frente a las tesis «radicales» de Azkarraga
DIFERENCIAS. Imaz y Ariztondo charlan con Azkarraga en un acto público el año pasado. / M. BARTOLOMÉ
En vísperas de la primera reunión del EBB del PNV tras las vacaciones, Josu Jon Imaz ha recurrido de nuevo a un artículo de opinión para reafirmar su apuesta por el pactismo, la «moderación» y la «centralidad» como guía de acción política y para reivindicar «sin complejos» su discurso frente a la «radicalidad» de que hacen gala otros sectores del nacionalismo. Tras el célebre 'No imponer, no impedir', el texto que publica hoy este periódico -titulado 'Radicalidad frente a pragmatismo. La paradoja vasca'-, es una contundente réplica al 'peso pesado' de EA en el Gabinete Ibarretxe, Joseba Azkarraga.

El consejero de Justicia arremetió el pasado lunes por medio de una nota de prensa contra el líder del EBB y provocó al mismo tiempo un terremoto de intensidad considerable en el seno del tripartito de Vitoria. Sin citarle, Azkarraga reprochaba a Imaz en tono muy duro que haya «olvidado los principios» del abertzalismo y persiga «el pacto a toda costa con los partidos centralistas» para proteger sus propios «intereses», en línea con los reproches que habitualmente le dedica Batasuna.

Las pullas del miembro del consejo político del lehendakari se interpretaron en la dirección peneuvista como un intento malintencionado de inmiscuirse en el debate interno de los jeltzales, en la antesala del proceso de renovación de cargos y en plena elaboración de la ponencia política que en teoría deberá amalgamar la sensibilidad que representa Imaz y la de su rival interno, Joseba Egibar, con un discurso más en la onda del de Azkarraga. En este contexto, la irrupción del dirigente de EA colmó el vaso de la paciencia de Imaz y su entorno, que no dudó -por medio de estrechos colaboradores como Iñigo Urkullu y Josune Ariztondo- en declararse públicamente «harto» de EA, y por extensión de EB.

Cuatro días después, ha sido el aludido el que ha roto su silencio para reiterar sus convicciones, persuadido de que lo que la ciudadanía demanda en el siglo XXI son acuerdos amplios y sólidos que permitan sustentar con idéntico fundamento «las bases de una comunidad o nación». Imaz vuelve a abanderar así la transversalidad a dos días de la reunión en la que el EBB deberá valorar ya con el lehendakari el comportamiento de los socios minoritarios del Gobierno y dar un último impulso a la elaboración de la trascendental ponencia política, que Egibar pretende orientar hacia sus postulados, alejados del pragmatismo de su contrincante.

La no imposición

Por eso resulta aún más significativa la advertencia de Imaz, que subraya en su artículo que una sociedad moderna como la vasca «premia la estabilidad y la moderación» y las estrategias políticas que busquen el acuerdo entre diferentes. Una vez más recurre al documento sobre normalización política que aprobó el EBB en octubre de 2005 y recuerda que ya allí el PNV dejaba claro que las «sociedades avanzadas» se dotan de sus reglas de juego «mediante el pacto y la no-imposición», una tesis que también recoge el acuerdo de coalición del tripartito del que, según cree la dirección jeltzale, EA y EB se han apartado sin miramientos.

El presidente peneuvista sí cita expresamente a Azkarraga -de hecho, el artículo está concebido como una respuesta directa al consejero- y le insta a aclarar a su electorado qué supondría en la práctica la «confrontación con el nacionalismo español» que él defiende. Cuestiona las acciones de «desobediencia» que conllevaría esa estrategia y la adhesión social real que podría recibir y pone de manifiesto también su incompatibilidad con las responsabilidades institucionales y con los avances tangibles en autogobierno. Con estos mimbres, Imaz lanza una auténtica carga de profundidad a Azkarraga al recordarle que EA ha obtenido sus mejores resultados en Guipúzcoa, precisamente el único teritorio controlado por el sector crítico con la ejecutiva nacional que lidera Begoña Errazti. «En su partido los votos son recogidos por los que defienden el pragmatismo y la transversalidad mientras en Vizcaya y Álava su número de electores se reduce de manera importante. Eso debería darle que pensar», subraya.

En esa línea, Imaz ensalza el papel en EA del «valioso» líder de la corriente guipuzcoana, Iñaki Galdos, cuyas tesis sintonizan en buena medida con las del propio líder del EBB. Sin ir más lejos, esta misma semana el también diputado foral ha reclamado «madurez» al nacionalismo institucional para alcanzar acuerdos «estratégicos» que vertebren Euskadi y ha recalcado que una hipotética consulta popular sólo podría celebrarse en ausencia de violencia. Y mientras las diferencias de criterio entre los socios del Gabinete Ibarretxe siguen ahondándose, Batasuna acusó ayer a Imaz de haber programado una «voladura controlada» del tripartito para aliarse con los socialistas. «Quieren volver a amarrar el negocio clientelar que tienen con este pueblo», dijo Pernando Barrena.

más información

Artículo de Josu Jon Imaz en pág. 32
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