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El Gobierno llama «indecentes» a ANV y Batasuna y amenaza con la Fiscalía
La vicepresidenta dice que la banda «jamás conseguirá torcer la voluntad de la mayoría por la fuerza» El PP ofrece unidad «para derrotar al terrorismo redoblando la firmeza»
25.08.07 -
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El Gobierno llama «indecentes» a ANV y Batasuna y amenaza con la Fiscalía
VICEPRESIDENTA. De la Vega, durante su comparecencia. / AP
La vicepresidenta del Gobierno tachó ayer de «indecente» la actitud exhibida por los portavoces de ANV y Batasuna, que se negaron a condenar el atentado de Durango. María Teresa Fernández de la Vega evitó juzgar si esa postura supone una vulneración de la Ley de Partidos, aunque destacó que la Policía y la Fiscalía están «alerta, en estado de guardia, por si alguien traspasa mínimamente la barrera de la ley». Si eso sucede, prometió que «se actuará de forma inmediata con toda firmeza».

De esta forma, el Gobierno avisó ayer a los activistas de ETA y a «quienes les amparan» de que «podrán seguir haciendo daño, pero jamás conseguirán torcer la voluntad de la mayoría por la fuerza». Al término de la reunión del Consejo de Ministros, que marcó el inicio del nuevo curso político, la 'número dos' del Gabinete subrayó que «tarde o temprano» todos los terroristas acabarán en la cárcel, «que es donde deben estar y estarán todos aquéllos que pretendan imponerse con la violencia».

Como es habitual, De la Vega compareció ante la Prensa al final del consejo, que presidió José Luis Rodríguez Zapatero, y lideró en solitario -como portavoz- la respuesta gubernamental a la explosión provocada por ETA en Durango. El Ejecutivo, explicó, cree que la banda terrorista «ha consumado» su anunciada ruptura del alto el fuego, que proclamó en junio, con el ataque perpetrado contra el cuartel de la Guardia Civil. Ruptura que, según precisó la portavoz, ETA «ya había materializado con el atentado del aeropuerto de Barajas», que costó la vida en diciembre a dos inmigrantes ecuatorianos.

La vicepresidenta condenó «sin paliativos» el ataque y transmitió la solidaridad del Gobierno a los agentes de la Guardia Civil, sus familias y los ciudadanos que resultaron afectados por la explosión. Después, recalcó que «los terroristas y quienes les amparan pueden estar seguros de que jamás conseguirán torcer la voluntad de la mayoría por la fuerza». «Ni ETA ni quienes amparan la violencia tienen futuro alguno», resaltó.

De la Vega admitió que «éramos conscientes» de que la organización etarra «quería y podía intentarlo en cualquier momento». De hecho, sólo unas horas antes del ataque, el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya había advertido de que el silencio de Batasuna hacía prever una acción de ETA, que en pocos meses había visto frustrarse tres intentos de perpetrar un atentado.

La 'número dos' del Ejecutivo central abogó por reforzar la acción de la Policía y los jueces, además de la cooperación internacional, y por buscar la unidad de todos los demócratas. El PP, con quien se puso en contacto el ministro de Interior poco después del ataque, coincidió en este punto con el Gobierno y también llamó a la unión de todos contra el terror. El líder de la oposición, Mariano Rajoy, aseguró que su partido apoyará «lo que haga el Gobierno para acabar, con la ley y con el Estado de Derecho, con esa organización que lleva muchos años atentando contra la vida de todos los ciudadanos españoles», afirmó desde Pontevedra.

Rajoy se sumó a la condena de la «inmensa mayoría de los españoles decentes» ante el ataque de Durango y sentenció: «La democracia y la voluntad de una nación con más de 45 millones de habitantes va a ganar la batalla al terrorismo».

San Gil pide «mano dura»

Numerosos líderes nacionales y regionales del PP expresaron su reacción al ataque etarra. Ángel Acebes insistió en que derrotar a este grupo «es posible», pero para lograrlo los terroristas «deben saber que no hay alternativa a la derrota policial». En el País Vasco, la presidenta de los populares, María San Gil, dejó claro que, «contra ETA, sólo vale mano dura» y advirtió a Alfredo Pérez Rubalcaba de que «no basta» con afirmar que la banda «puede volver a matar. Lo que hay que decir claramente es que no se busca la negociación ni el diálogo con ETA y Batasuna».

El líder del PP en Vizcaya, Antonio Basagoiti, se pronunció en términos similares, aunque exigió al Gobierno que inicie la ilegalización de ANV para demostrar que «ha renunciado a intentar calmar a la fiera». A su juicio, los etarras querían, con el ataque de ayer, reproducir el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza en 1987, que causó la muerte de once personas, seis de ellas niños.

El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, se sumó a las voces que reclaman a Batasuna que «condene el atentado» porque «es en estas ocasiones cuando hay que pasar de las palabras a los hechos».

Por su parte, el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, trasladó su «solidaridad y apoyo a los heridos» y reclamó la unidad de todos los demócratas. «Que nadie, y en particular el PP, tenga la tentación de rentabilizar partidariamente esta situación porque esa confrontación sólo ayudaría a los violentos», subrayó.
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