
ETA ha buscado como primer objetivo unos uniformados con sus familias considerando, quizás, que sería más aceptable para sus seguidores un atentado contra la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía o la Ertzaintza, aunque a estas alturas las tragaderas de buena parte de los miembros de la izquierda abertzale son tales que no rechistarán haga la banda lo que haga.
Una de las pocas cosas que parece haber aprendido ETA de los últimos años del IRA es el gusto por una determinada escenografía terrorista. El atentado de Barajas del 30 de diciembre o el coche bomba de ayer, en mitad de una población, parecen la emulación pobre de los 'espectaculares' del IRA, esas acciones perpetradas con grandes cantidades de explosivo en zonas urbanas que provocaban unos efectos materiales devastadores y que tenían su correspondiente rédito en repercusión mediática y desmoralización social. ETA quiso también en 1999 romper la tregua con uno de esos atentados en Madrid, pero la acción policial se lo impidió.
Tras el breve parón que siguió al 11-M, ETA decidió volver a reanudar el terrorismo poco a poco, con artefactos de muy poca potencia al principio, para que los ciudadanos fueran mentalizándose de que seguían en activo y que no iban a desaparecer por mucha conmoción social que provocaran los atentados. En cambio, tras la tregua del pasado año el interés de los dirigentes de ETA ha sido materializar la ruptura con el máximo espectáculo posible y por eso, los cuatro intentos que ha hecho desde el 5 de junio fueron todos con coche bomba. Los tres primeros fueron abortados por la acción policial, pero el cuarto no ha podido ser evitado.
Cuando el IRA atentó en el Gran Hotel de Brighton en el que se alojaba la plana mayor del Partido Conservador, en 1984, uno de los portavoces terroristas expresó su rabia por haber fallado en el objetivo principal, que era matar a Margaret Thatcher, indicando que la 'dama de hierro' necesitaría suerte todos los días, mientras que a ellos les bastaba con tener suerte un solo día. Puede que ETA tenga suerte un día y cometa un crimen, pero si la sociedad y las instituciones le hacen frente con firmeza, no podrá conseguir sus objetivos por muchos asesinatos que lleve a cabo.







