
Josean Fernández Matxín, su director de equipo, envió ayer por la mañana un e-mail a la Unión Ciclista Internacional «para conocer el estado en el que se encontraba el proceso» y saber cuándo podrían tener notificación de la muestra del segundo tubo de laboratorio que despejará todas las incógnitas. La respuesta que recibió del estamento internacional fue clara y concisa: «No se sabrá nada de forma oficial ni extraoficial hasta el lunes», señaló.
Al parecer el laboratorio de la Universidad de Gante, encargado de analizar el contenido del frasco 'B' del control antidopaje que se le efectuó en la segunda jornada de descanso del Tour el pasado día 24 de julio, «terminó su labor a última hora de la mañana», según indicó Matxin. La UCI es el único organismo que puede comunicar al vizcaíno el resultado.
Inocente
En el desprecintado de la segunda analítica estuvo presente un especialista contratado por el corredor, al que detectaron resto de EPO en su orina y se enfrenta a dos años alejado del deporte al que ha dedicado su vida. De momento Mayo sigue suspendido de empleo y sueldo, tal y como manda el código ético de la Unión Ciclista Internacional.
Faltan tres días para que se refrende lo que ya se detectó en el primero de los análisis o para que el ciclista de Igorre salga de este interminable mal sueño. Desde que conoció la noticia, ha mantenido que es inocente. «Es imposible» ha señalado en más de una ocasión cuando su director deportivo le ha cuestionado sobre el tema.
Abatido y refugiado entre sus familiares y conocidos, Mayo no ha querido hablar con nadie más. Hasta el momento, ha mantenido que no se explica lo que ha sucedido. El lunes se conocerá el contenido del segundo frasco. El definitivo. Entonces, según el resultado, deberá encontrar respuestas a lo que ocurrió, o respirará tranquilo porque él tenía razón.







