resources/flv/1/0/1187876919201.flv::resources/jpg/6/3/1187876919136.jpgEn medio de las llamas, el chófer pudo abandonar la cabina a tiempo y llegó a salir ileso, según informó el Departamento vasco de Interior. Todo, pese a que el habitáculo fue en parte devorado por el fuego y quedó volcado sobre el guardarraíl de la carretera que une Zierbena y Gallarta. Como medida de precaución, la Ertzaintza cortó entonces todos los carriles de la A-8 y la Policía local hizo lo propio con los accesos y travesías secundarias. Las colas kilométricas no tardaron en aparecer. Ni siquiera el desvío del tráfico por Ortuella y Zierbena dio resultado.
Decenas de operarios de mantenimiento de Interbiak se pusieron manos a la obra enseguida para despejar la zona y la Policía autónoma restableció la circulación hacia Cantabria. En el sentido contrario, los agentes sólo pudieron abrir uno de los dos carriles disponibles, ya que la magnitud del siniestro complicó las tareas de limpieza de la calzada, así como la posterior retirada del vehículo.
Las maniobras para restablecer la normalidad se prolongaron hasta bien entrada la tarde y obligaron a desviar el tráfico por la N-634, lo que provocó colas monumentales en sentido a la capital vizcaína. Tras sofocar el incendio, los Bomberos extrajeron el carburante del camión con el fin de eliminar el riesgo de explosión en el caso de que alguna chispa o rescoldo entrara en contacto con el tanque de gasolina. La escasa carga del tráiler -un 'Mercedes Benz' que llevaba maderas y tubos- evitó males mayores tras el siniestro.
Jornada accidentada
El suceso de Abanto no fue el único de la jornada. Dos horas antes -pasadas las diez de la mañana- un autobús de Bizkaibus, un camión y dos turismos colisionaron en la autopista a la altura de Trapagaran. Dos pasajeras del autocar de 26 y 35 años resultaron heridas «de carácter leve» en el accidente, que ocurrió cuando viajaban rumbo a Bilbao. Ambas fueron trasladadas en una ambulancia al hospital de Cruces, tal y como apuntaron fuentes de la Ertzaintza. Como consecuencia del choque, se debió cortar el carril derecho de la vía, lo que originó retenciones de hasta tres kilómetros.
La intensa lluvia caída ayer en territorio vizcaíno también estuvo en el origen de otras dos colisiones múltiples sin heridos de consideración en Bilbao, a la altura de El Fango, y en las curvas de Zorroza, respectivamente. La noche anterior, cuatro menores sufrieron lesiones leves en un accidente entre tres vehículos en el alto castreño de Saltacaballos. El mismo punto de la red viaria cántabra registró otros cuatro choques -ninguno de ellos graves- hasta las dos de la tarde, según apuntó la DYA.








