
PRECIOS EN REVENTA
EL CORREO acudió ayer a los alrededores de Vista Alegre para negociar la compra de un par de localidades. Se trataba de conocer de primera mano los precios que, a falta de sólo unas pocas horas para el comienzo de la corrida, se solicitan por las entradas. Y, aunque también existen pequeñas diferencias entre los propios reventas, en términos generales el dinero que se pide por una butaca puede llegar a doblar, e incluso triplicar, su valor real en taquilla.
Una patrulla de la Policía Municipal vigila las inmediaciones de la plaza y los reventas se ven obligados a actuar con rapidez y discreción. En un principio parece imposible hacerse con localidades para el tendido de sombra, las más codiciadas. «De esas no vas a encontrar. Pero tengo otras buenísimas en galería de sombra. Si me las compras ya, te dejo cada una a 30 euros». Su precio en taquilla no supera los 14 euros. Pero el vendedor sabe perfectamente que el cartel de 'No hay billetes' que cuelga sobre las taquillas del coso de Martín Agüero le coloca en una posición privilegiada a la hora de negociar. «Si esas no te gustan, tengo tendidos de sol en filas altas a 60 euros. Y en contrabarrera te las dejo por 125. Te lo aseguro, no vas a encontrar nada mejor», recalca el reventa.
Reventa legal
Sin embargo, un simple paseo por los alrededores de la plaza permite constatar que, con un poco de paciencia, las entradas se pueden conseguir más baratas. El mismo tendido de sol en contrabarrera se oferta ahora por 100 euros. Al cabo de un rato aparecen huecos sueltos en sol y sombra a 150 euros. Y, poco después, también aparecen las preciadas butacas de los tendidos de sombra. Primero, un hombre ofrece dos para filas intermedias por 200 euros, cuando su precio real no supera los 71 euros. Y, después, este periódico pudo comprobar como en uno de los dos puntos de reventa legales -que están obligados a expender las localidades con un 20 por ciento como máximo de recargo- se ofertaban dos billetes de contrabarrera en sombra por 200 euros, casi el doble de su valor.
La plaza de toros no es el único punto en el que se puede hacer negocio. De hecho, según explican responsables del sector hostelero, a primeras horas de la mañana los reventas suelen colocarse en los exteriores de algunos hoteles para tratar de adjudicar el papel restante. Sin embargo, el perfil de este tipo de comprador es «distinto» al que acude al coso a última hora. «Suelen tener sus clientes. Aficionados que viajan de feria en feria y que saben a quién pedir una localidad», explican, antes de apuntar que en estos establecimientos lo que se oferta suelen ser sobre todo entradas de sombra.










