Hay quien invirtió más de una hora y cuarenta minutos en desplazarse desde Castro hasta Bilbao. Como Asier Arteagagoitia, que paró en Sanfuentes a sacar unas fotos. «Aquí estamos siempre igual, aunque sea agosto. ¿Es una vergüenza!», se quejaba este baracaldés, que al menos no llegaba tarde al trabajo al disfrutar de vacaciones. Hastiada por la situación, la castreña Maite Sánchez apoyaba sus palabras. Pese a que salió con mucha antelación, llegó al aeropuerto de Loiu «con el tiempo justo para embarcar».
Algún que otro curioso accedió desde Sanfuentes a un puente cercano al bidegorri de la playa de La Arena para ver al tráiler con sus propios ojos. «¿Y no le ha pasado nada al conductor?», se cuestionaban incrédulos Igor Ruiz y sus amigos.










