
Tampoco hay fecha aún cerrada para el esperado Pleno de política general en el que el lehendakari Ibarretxe desgranará sus iniciativas en materia de pacificación y normalización política para el último tramo de la legislatura, pero es muy posible que se convoque para el último viernes de septiembre, justo dos días antes del Alderdi Eguna. Para cuando lleguen ambas citas, los afiliados peneuvistas tendrán ya en sus manos la ponencia política, que, si se cumplen los deseos expresados en las últimas semanas por los máximos dirigentes jeltzales, deberá aglutinar la sensibilidad que representa el líder del EBB, Josu Jon Imaz, y la de su rival interno, Joseba Egibar, que se ha comprometido a evitar el cuerpo a cuerpo si hay acuerdo en la 'hoja de ruta'.
Es posible que el documento esté ultimado antes, hacia mediados de septiembre, aunque no tiene por qué presentarse en la primera reunión del EBB tras las vacaciones, el próximo lunes. El paréntesis veraniego y las dificultades para conciliar posturas -Egibar ha insistido en la legitimidad de una mayoría monocolor nacionalista para cambiar el marco político vasco, tesis contrarias a las de Imaz- parecen ir retrasando las previsiones iniciales.
Otras fuentes peneuvistas consultadas creen que los posicionamientos públicos del líder del GBB buscan marcar perfil en plena negociación de la estrategia política, pero apuntan que los movimientos internos para lograr un documento consensuado continúan de forma discreta. También confían en que la reunión de la ejecutiva peneuvista del lunes servirá para ir «engrasando» las conversaciones y para acompasarlas con la posición del lehendakari Ibarretxe, que se reunirá por primera vez con la dirección de su partido tras la tormenta desatada en el seno del tripartito por el consejero de Justicia, Joseba Azkarraga. El 'hombre fuerte' de EA en el Gobierno defendió la «confrontación con el nacionalismo español» frente a las tesis pactistas del presidente jeltzale, mientras Ezker Batua insistía en la oportunidad de celebrar un referéndum a pesar de ETA. La paciencia de la dirección del PNV acabó por agotarse y juzgó necesario salir en defensa de su posición preeminente en el Ejecutivo como socio mayoritario y del acuerdo de coalición PNV-EA-EB, que cree que sus dos compañeros de viaje están obviando ahora.
Pacto con el Estado
De hecho, las fuentes consultadas recuerdan que el «pacto con el Estado» que defiende Imaz está textualmente recogido en el documento suscrito por los tres socios en junio de 2005, que aboga por alcanzar «un consenso integrador en relación con las diferentes visiones y sensibilidades políticas existentes en la sociedad vasca» que aborde la territorialidad, el derecho a decidir y «el pacto bilateral con el Estado como instrumento para la convivencia». También subraya ese texto que la consulta se realizará en ausencia de violencia para ratificar el acuerdo alcanzado y que deberán pactarse las mayorías y procedimientos necesarios para validar los resultados.
De ahí viene sobre todo el malestar del PNV, que se congratula de la coincidencia del líder de EA en Guipúzcoa, Iñaki Galdos, con la defensa de la transversalidad que hace Imaz y recuerda que es en ese territorio donde el partido de Begoña Errazti concita «más apoyo social». En cualquier caso, fuentes del tripartito insisten en que las aguas volverán a su cauce. Confían en que habrá «foto de familia» en el Pleno de septiembre y en que las propuestas de Ibarretxe contarán con la anuencia de los tres partidos del Gobierno. El líder de EB en Guipúzcoa, Antton Karrera, recalcó ayer esta idea y negó cualquier atisbo de «deslealtad» en la actitud de su formación, porque, según dijo, se limita a defender «lo que pone en el programa» del Ejecutivo. No obstante, defendió la posibilidad de replantearse las condiciones de la consulta para no dejar la iniciativa política «a merced de ETA».
Mientras tanto, el senador peneuvista Iñaki Anasagasti arremetió de nuevo en su 'blog' contra los dos socios minoritarios, que, en su opinión, sufren un ataque de «celos» y critican al PNV porque ven «en peligro» su «posición privilegiada» y su «pesebre».
o.barriuso@diario-elcorreo.com






