
Los amigos de Rhys Jones, que se disponía a empezar secundaria en septiembre, se acercaron a la escena del crimen a lo largo del día de ayer para depositar flores en su memoria, ataviados con camisetas de distintos clubes de fútbol en honor a la pasión que su compañero de juego, seguidor del Chelsea, sentía por ese deporte.
Amigos y familiares aseguraron ayer que «no tenía nada que ver con bandas juveniles», pero la zona en la que se produjo, Croxteth Park Estate, no es ajena a la violencia callejera protagonizada por adolescentes. En esta urbanización de viviendas de protección oficial construida en los años ochenta, en un momento dado la mayor de Europa Occidental, un joven de 17 años fue herido en una pierna en marzo. Y el aparcamiento al aire libre frente a un pub en el que cayó malherida la víctima y el área colindante, después de que los residentes se quejasen de que era un lugar de reunión para los adolescentes, fue demarcada por la Policía como 'zona designada', una calificación que automáticamente da poderes a los agentes para dispersar grupos de personas.
«Un crimen atroz»
El primer ministro, Gordon Brown, describió el asesinato como «un crimen atroz que ha estremecido a todo el país» y aseguró que «los responsables serán detenidos y castigados por este crimen». La Policía arrestó ayer a dos jóvenes de 14 y 18 años, que anoche seguían siendo interrogados por considerarlos sospechosos del asesinato del niño, pero esperaba practicar más detenciones en los próximos días. Para ello, pidió la ayuda de la comunidad y prometió proteger a los testigos. Y es que no sería la primera vez que un crimen no se resuelve por el miedo a represalias.
El asesinato del niño de 11 años es el último de la serie de homicidios que se han producido en los últimos meses y que han llevado a que la violencia callejera protagonizada por adolescentes se haya convertido en uno de los temas más debatidos este mes en Reino Unido. El miedo es difícil de medir, pero el pasado lunes el diario sensacionalista 'Daily Mirror' aseguró tener pruebas de que la gente vive atemorizada. Según una encuesta encargada especialmente por el periódico, un 42% de los consultados dijo que no salía por las noches por temor a los gamberros.
Ese rotativo describe la situación que vive Reino Unido como una «anarquía», mientras que para 'The Times', el país sufre «una epidemia de las armas de fuego». Sin embargo, las cifras ofrecidas ayer por la cadena de televisión BBC, si bien revelaban un aumento de la violencia protagonizada por jóvenes en algunas zonas del país, en su conjunto mostraban un descenso frente a años anteriores. La mayoría de los británicos opina que los padres son los principales responsables.
Brown se reunió ayer con la ministra del Interior, Jacqui Smith. El primer ministro prometió mano dura para combatir la violencia de las bandas juveniles: «Trabajaremos más intensamente con aquellas familias, en las que sea necesaria una intervención prematura, de manera que disuadamos a los jóvenes de caer en el mundo del crimen de las bandas y de las armas blancas y de fuego» y aseguró que se aprobarán «nuevas leyes».






