
«Un antihéroe sombrío», «una agitación perpetua traicionada por una bulimia de chocolates y caramelos, que devora», «autenticidad antipática», «crueldad seca»... son algunas de las frases que tachonan la obra. Reza lo vio todo durante la campaña: desde el contagioso entusiasmo de los momentos de gloria a los accesos de mutismo del voluble y pasional 'Sarko'. Hasta bailó un tema de Enrico Macias con Sarkozy una tarde en Montpellier. Discreta y sagaz, Yasmina no quiso abusar de su condición de autora de éxito y prefirió viajar con el séquito del candidato, a menudo sentada en las rodillas de sus asesores. Iba de un lado al otro, con la lengua fuera y el bloc de notas en las manos, siempre en tensión. «Le enseñamos a correr», recuerda Pierre Charon, consejero de Sarkozy en campaña. «A veces -recuerda otro ayudante- nos daba vergüenza llevarla a algunos sitios, como a las aburridas reuniones de cuadros de la UMP. Pero ella quería asistir. Estaba encantada». La única imposición de Reza fue no salir junto a Sarkozy en las fotos de campaña.
Más que una biografía, apuntan desde la editorial que hoy pone a la venta en Francia 100.000 ejemplares, se trata de un «relato literario». «Reza es una artista: trasfigura lo que toca. Cuando un autor de tanto talento sigue a un político, el resultado es otra cosa que un libro periodístico: Reza ve cosas que nosotros no vemos». Para algunos periodistas políticos, esa es una gran verdad sustentada en el hecho de que Yasmina rompe uno de los grandes pactos entre periodistas y políticos: para ella no hay 'off the record', esas declaraciones envenenadas que los políticos suelen hacer con la promesa previa de que nunca serán publicadas.
Así se entiende que Reza haga salir de la boca de Sarkozy, amante de las grandes marcas y con gustos algo macarras, frases como «si yo no existiera habría que inventarme» o «la realidad carece de importancia, sólo cuenta su percepción» (la traslación al discurso público de una de las grandes máximas políticas francesas: una promesa sólo compromete a quien se la cree).






