
Si se tiene en cuenta que el consumo de pollo 'per capita' es de unos 24 kilos cada ejercicio, el sobrecoste al que se enfrentan las familias españolas supera los 210 millones de euros en sólo un año. Un escenario que preocupa, «y mucho», a los productores, que temen un descenso de las ventas o una llegada masiva de producto de otros países, como Francia o Italia, en los que los costes son más bajos. El presidente de Propolllo, Federico Félix, demandó una «reunión urgente» con la ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, Elena Espinosa, para tratar la crisis.
«Insostenible»
A este escenario se suman las elevadas ventas de cebada por parte de agricultores españoles a los países del entorno. «El nuestro es un sector que produce a la semana 11 millones y en el que el coste del pienso supone el 70% de los costes totales de producción; la no repercusión en nuestros precios de los fuertes incrementos padecidos en el último año en la cebada, el trigo y el maíz nos ha llevado a una situación de gran recorte en los márgenes, lo que se nos ha hecho prácticamente insostenible», señaló Félix.
Las asociaciones de consumidores pidieron ayer a los comerciantes e intermediarios de los productos del pollo que no aprovechen la subida impulsada por la patronal para aumentar sus beneficios, y denunciaron que el alza de ese alimento será muy superior a la inflación.
A su juicio, podría tener «cierta lógica» un aumento moderado del precio por el encarecimiento de los cereales, pero creen «inaceptable» el que apuntan los empresarios del sector para un producto básico en la cesta de la compra. Varias organizaciones pidieron al Gobierno que extrema la vigilancia para evitar abusos que perjudiquen a los consumidores.






